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  <title>Michel Balivo's blog</title>
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  <updated>2008-07-06T21:09:16+02:00</updated>
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    <title>10, 9, 8, 7…  (Entre el limbo y el infierno)</title>
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    <published>2008-09-06T21:56:57+02:00</published>
    <updated>2008-09-06T21:56:57+02:00</updated>
    <author>
      <name>Michel Balivo</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/nebulosa-helix.jpg" width="300" height="200" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">En las últimas décadas, a partir de los 60´s sobre todo, se han producido muchos intentos de cambio político, económico y social, en todos los ámbitos de expresión humana. Pero la fuerza, el impulso de esos intentos no fue el suficiente para que se abrieran camino estableciéndose en la sociedad, en el mundo. Por lo cual, pese a todas esas sacudidas telúricas, todo continuó aparentemente igual.</font></font></i></p>
<p>La insuficiente energía o empuje de esos intentos, no pudo tampoco hacer evidente la condición estructural, la trama económica, cultural y sicológica que nos agobiaba, generando sufrimiento, insatisfacción y el consecuente deseo de cambio. Porque es de suponer que no son las circunstancias gratificantes las que nos impulsan a cambiarlas. </p>
<p>Nadie puede asegurar con precisión cuanta influencia tuvo en todo ese acontecer el surgimiento y desarrollo de los medios de comunicación audiovisuales. Pero de cierto acompañaron e influyeron en la transición de una vida pueblerina, en la que poco a poco se fueron infiltrando cada vez a mayor velocidad informaciones del acontecer mundial.</p>
<p>La apertura de la conciencia popular, localizada y encerrada geográfica, climática y culturalmente al acontecer y quehacer global, sucedió teñido por un clima de lo que se dio en llamar guerra fría, y que en sencillo fue distraer y meterle miedo a la gente con un fantasma ideológico llamado comunismo, que vino a llenar el espacio del mal en la imaginería colectiva.</p>
<p>Podremos decir que probablemente no hubo momento en la historia en que no haya habido intentos de cambio, y que la ideología comunista o socialista hacía mucho tiempo que se enseñaba en las instituciones educativas. Pero una cosa son las charlas y tesis universitarias de profesores y estudiantes, y otra es como vive el común de la gente.</p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/nebulosa-helix.jpg" width="300" height="200" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">En las últimas décadas, a partir de los 60´s sobre todo, se han producido muchos intentos de cambio político, económico y social, en todos los ámbitos de expresión humana. Pero la fuerza, el impulso de esos intentos no fue el suficiente para que se abrieran camino estableciéndose en la sociedad, en el mundo. Por lo cual, pese a todas esas sacudidas telúricas, todo continuó aparentemente igual.</font></font></i></p>
<p>La insuficiente energía o empuje de esos intentos, no pudo tampoco hacer evidente la condición estructural, la trama económica, cultural y sicológica que nos agobiaba, generando sufrimiento, insatisfacción y el consecuente deseo de cambio. Porque es de suponer que no son las circunstancias gratificantes las que nos impulsan a cambiarlas. </p>
<p>Nadie puede asegurar con precisión cuanta influencia tuvo en todo ese acontecer el surgimiento y desarrollo de los medios de comunicación audiovisuales. Pero de cierto acompañaron e influyeron en la transición de una vida pueblerina, en la que poco a poco se fueron infiltrando cada vez a mayor velocidad informaciones del acontecer mundial.</p>
<p>La apertura de la conciencia popular, localizada y encerrada geográfica, climática y culturalmente al acontecer y quehacer global, sucedió teñido por un clima de lo que se dio en llamar guerra fría, y que en sencillo fue distraer y meterle miedo a la gente con un fantasma ideológico llamado comunismo, que vino a llenar el espacio del mal en la imaginería colectiva.</p>
<p>Podremos decir que probablemente no hubo momento en la historia en que no haya habido intentos de cambio, y que la ideología comunista o socialista hacía mucho tiempo que se enseñaba en las instituciones educativas. Pero una cosa son las charlas y tesis universitarias de profesores y estudiantes, y otra es como vive el común de la gente.<br />
<!--break--><br />
En todo caso, con la caída del bloque soviético, entramos en una especie de limbo ideológico que los medios de comunicación fueron llenando con imágenes ideales, que poco y nada tenían que ver con la vida de los televidentes. Podríamos decir que de algún modo se ocuparon de crear y llenar intencionalmente, el espacio vacío dejado por los anteriores mitos.</p>
<p>Sin embargo la aparente muerte de las ideologías y el fin de la historia, fue como la calma que precede a la tormenta, o la hora más oscura de la noche que anuncia el amanecer. Y fue así como muriendo el siglo, en Venezuela que era el paraíso neoliberal, ejemplo de lo que debía ser un país subdesarrollado con un barniz de deslumbrante élite social, que vivía mirando y viajaba siempre que podía a Miami, estalló inesperadamente la revolución bolivariana.</p>
<p>Esta vez las cosas estaban suficientemente maduras, para que quedara demostrado que las décadas anteriores no habían sido un accidente, sino la acumulación y aceleración de los intentos de cambio histórico que se abrían camino para convertirse en una nueva forma de vida.</p>
<p>Eso no debería sorprendernos, porque se supone que el ser humano aprende de sus experiencias y luego de miles de años e intentos, alguna vez debía  concebir un modelo cultural e intentar con éxito una organización socioeconómica más libre, justa e igualitaria para todos sus integrantes, dejando finalmente atrás la prehistoria y la barbarie de explotación y parasitismo de cada vez más por cada vez menos.</p>
<p>Pero como dijimos, una cosa son las discusiones eruditas entre intelectuales y otra como siente y vive el pueblo lo cotidiano. Y por cierto que el impulso revolucionario ha debido ser intenso para romper y abrirse camino entre la dura capa de escepticismo sedimentada por los años y los fracasos, y no ceder terreno pese a la dura oposición y bombardeo mediático que hubo de enfrentar y soportar.</p>
<p>También podríamos decir que la insatisfacción y sufrimiento acumulado, debieron ser bien grandes e insoportables para dar el suficiente impulso para que en muchos casos, ni siquiera la posible pérdida de la vida los detuviese, y el proceso continúe avanzando en lo concreto y en lo sicológico en los diez años que lleva.</p>
<p>Por supuesto que de ser el ejemplo y la vedet de Sudamérica nos hemos convertido en los hijos del mal, en el mismo infierno en que arden los terroristas enemigos de los hijos de Dios y el bien, en ejemplo de lo que hay que evitar si queremos ser buenos y aceptados por la sacrosanta corte de  países desarrollados.</p>
<p>Pero los tiempos siguen avanzando y a Venezuela se ha venido sumando prácticamente toda Latinoamérica. En cada país que gana democráticamente un representante del pueblo y de los nuevos tiempos, se repiten casi como un calco los boicots y la propaganda para asustar a la gente con el cuco del comunismo, los intentos de calentar las calles y alterar el orden, la gobernabilidad.</p>
<p>Para lo cual ha sido necesario que la organización suprademocrática y gubernamental comenzara a reaccionar para no perder el control, y por consiguiente se les fueran cayendo las caretas, quedando al descubierto los mecanismos y herramientas de control que nos mantenían en el subdesarrollo, haciéndonos pelear entre nosotros sin reconocer los verdaderos  opresores ni lograr cambiar nada, hiciéramos lo que hiciéramos.</p>
<p>En consecuencia ni las ideologías murieron ni la historia se terminó, por el contrario irrumpieron con la fuerza y permanencia suficiente para poner en evidencia que es el viejo modelo cultural y económico, el viejo tropismo de acumulación mecánica creciente, el que ha llegado a sus límites posibles de desarrollo y tiembla, se tambalea, se desmorona.</p>
<p>Sin embargo la crisis del modelo económico y cultural que los países desarrollados soñaban  imponernos para siempre, no es el único ni el más importante fenómeno que va mostrándose a nuestras sorprendidas conciencias. También tenemos una crisis climática, ecológica, energética, alimenticia.</p>
<p>Aunque en mi opinión la crisis más profunda, poderosa y desapercibida es la ideológica. Porque aún no nos hemos dado cuenta, que se terminaron los tiempos en que podíamos pensar y debatir interminablemente sin aparentes consecuencias, en la inmortalidad del cangrejo.</p>
<p>Hoy la sofisticada tecnología y el poder con que afecta al ecosistema, hace que nuestras  acciones y responsabilidades se aceleren e intensifiquen al punto de que podemos en instantes, producir los efectos acumulados de toda una historia de experiencia y conocimiento que nos condujeron a la revolución económica y cultural.</p>
<p>En otras palabras, el tiempo que parecía transcurrir cansina y linealmente de pasado a futuro y conducirnos a alguna parte, se terminó. Si a algún lado íbamos, ya llegamos. Si algo iba a acontecer ya está aconteciendo. Se terminó el tiempo condicional, ahora estamos en tiempo imperativo, en tiempo presente. Estamos en cuenta regresiva, 10, 9, 8, 7...</p>
<p>La fuerza y el ritmo de los hechos desencadenados, ya no dan margen para seguir sentados pensando y rascándonos la cabeza. Los hechos no son abstractas teorías o ideologías. Los hechos afectan al cuerpo y sus necesidades. Los hechos exigen cambios de hábitos y creencias, adaptación creciente ajustada a su ritmo e intensidad.</p>
<p>Al nivel de organismos y necesidades las reacciones tienen muy poco margen, exigen respuestas casi inmediatas, y no exigen con sermones morales, sino con dolor que se intensifica minuto a minuto. Ya no es tiempo de debatir ideologías de derecha o izquierda, ni de dar exámenes y recibir diplomas para acrecentar el prestigio personal.</p>
<p>No hay tiempo para seguir pensando en ríos de tiempo que fluyen lineal, superficialmente, dentro de los cuales los hechos caminan o nadan en fila, tomados de la mano, convirtiéndose los unos en consecuencias de los otros. Ahora entra en escena la simultaneidad y estructuralidad de acontecimientos, que nos estallan en la piel proviniendo de todas partes a la vez.</p>
<p>Esta simultaneidad no puede percibirse desde un pensamiento lineal, reflexivo, que corre siempre detrás de los eventos, que necesita miles de observaciones para sacar alguna conclusión e intentar solo entonces explicarlos y prevenirlos. A ese ritmo, cuando lleguemos a una conclusión el mundo ya habrá cambiado mil veces ante nuestras narices, el lobo nos habrá comido y estará digiriéndonos y excretándonos.</p>
<p>La maestra y examinadora hoy es la vida misma, sin intermediarios ni representantes. El único modo de aprobar el examen y obtener el diploma, es la capacidad, la velocidad y la integridad suficiente para responder al ritmo e intensidad creciente de los hechos. No hay teoría ni cuentito que valga a la hora de comer, porque es el cuerpito el que está en juego y el diploma es la continuidad de la vida.</p>
<p>Eso es lo que nuestros hábitos y creencias, pertenecientes a un ritmo difuso y lento de adaptación ya superado por los hechos, aún no han comprendido. Por eso siguen discutiendo y luchando para mantener e imponer sus intereses y privilegios, sin darse cuenta que ese mundo está muriendo ante sus miradas ilusionadas, que solo observan los fantasmas de su memoria proyectados en su imaginación.</p>
<p>Si la velocidad e intensidad de los hechos aún no ha roto nuestra dura pero frágil costra de hábitos y creencias, allí está la temporada de ciclones destruyendo en instantes lo que nos tomó años, décadas, centurias concebir y construir. Miles de años de observarlos y sufrirlos, y el disponer del conocimiento para prevenirlos, nos permiten hacer poco y nada frente a esas fuerzas naturales.</p>
<p>Como no sea desplazar toda la población y bienes transportables de sus posibles focos de acción, salvando así esas vidas. Siempre y cuando esa sociedad se haya organizado solidariamente como en Cuba por ejemplo. Porque de otro modo, quedas librado a disponer del dinero para pagar pólizas de vida a alguna dudosa aseguradora.</p>
<p>Si las tendencias que los científicos nos informan se confirman, y todo parece apuntar en esa dirección, toda nuestra fuerza e inteligencia debería estar ya organizándose solidariamente para evitar en lo posible esas cuantiosas e inevitable pérdidas. Pero sobre todo, debiéramos estar cayendo en cuenta que de nada sirven todas esas cosas en la que hemos desperdiciado nuestras vidas, cuando es justamente la vida la que está en peligro.</p>
<p>Sin embargo, no parece que estemos en capacidad ni que deseemos reconocer, que este escenario es la resultante de la dirección de organización social que le dimos al accionar humano. Las mismas supuestas instituciones democráticas que creamos, son las que tienen hoy atrapadas nuestras imprescindibles decisiones en su burocracia y corrupción.</p>
<p>Como dije, no es tiempo de discusiones ideológicas, que no son más que disfraces para defender nuestros intereses. Es tiempo de ejercitar nuestro poder de decisión en lugar de seguir poniéndolo en manos de otros, con la esperanza de que diriman los conflictos de intereses que nosotros no podemos o no queremos.</p>
<p>Cuando trasladamos esos conflictos de intereses a instituciones, lo único que logramos fue agigantarlos, multiplicar los que espían y supervisan a otros. Hoy todos desconfiamos de todos, pero sigue imperando el “hecha la ley hecha la trampa”, el evadir toda justicia o equilibrio, el confundir la libertad con impunidad, con inmunidad.</p>
<p>Lo que los contundentes hechos ponen ahora en evidencia, es que esa mentalidad y forma de vida no es viable dentro de la estructura esencial de la vida. Toda dirección de conducta es acumulativa, genera inercia, y esas tendencias tienen inevitablemente sus consecuencias. La densa niebla de nuestros hábitos y creencias lo desdibuja y nos dificulta reconocerlo.</p>
<p>Pero eso y no otra cosa, es lo que nuestros  tiempos están evidenciando. Las consecuencias acumulativas de nuestro modo de pensar y actuar. La intensificación y velocidad de reacción que desencadena una dirección de acción. La necesaria toma de conciencia y corrección que ello amerita.</p>
<p>Ese es el fundamento sicológico y fisiológico de la libertad de elección, que el ser humano dispone de nacimiento pero ha de ejercitar y desarrollar como forma de vida. Esa es la posibilidad de aprender de nuestros aciertos y errores, para concebir e implementar mejores formas de organizar nuestro accionar social, colectivo.</p>
<p>¿Acaso quedan dudas que la contaminación que se genera en un punto del planeta termina afectándonos a todos? ¿Quedan dudas de que no importa como o dónde se altere la condición climática la sufrimos todos? ¿No está quedando claro que la sensibilidad humana resuena conjuntamente en todo el planeta, aunque para los sentidos parezca comenzar en algún punto?</p>
<p>Desde siempre hemos hablado de simultaneidad, de ubicuidad, de omnipresencia, de trascendencia del tiempo o eternidad, sin importar que nombres le dimos a esas intuiciones ni a que entidades le asignamos esos atributos. Hoy todo eso desborda nuestra intimidad y se manifiesta en las simples y evidentes fuerzas y hechos cotidianos.</p>
<p>Así que de algún modo podemos decir que hemos salido del limbo de la imaginación, para traer ese cielo o infierno a la tierra, según los gustos y creencias de cada cual. Lo cierto es que las condiciones de vida han cambiado y exigen una readaptación creciente de nuestros hábitos y creencias.</p>
<p>El mundo que conocíamos se está desmoronando ante nuestras incrédulas miradas, va quedando en nuestros recuerdos y añoranzas. Lamentarnos y mirar atrás no será de ninguna utilidad. La aventura ya comenzó y nos demos cuenta o no, sacamos un pasaje y vamos en el autobús.</p>
<p>Ahora solo nos queda disponernos a participar disfrutando los cambiantes paisajes a medida que se van presentando. O aferrarnos al pasado y resistirnos al cambio sufriéndolo. ¿Qué es difícil? Fácil o difícil es solo cuestión de opciones y de práctica. Y en este caso ya estamos en el autobús.</p>
<p>La única opción es disfrutar el viaje o sufrirlo. Abrirse a la vida y acompañarla, sentirse y ser parte de ella. O resistirse, enfrentarla y ser arrastrado como una laboriosa y esforzada hormiga, que no sabe ni se da cuenta que está de vacaciones. Más allá de los milenarios fantasmas del bien y del mal, se impone la simple intensidad e inmediatez de la vida.</p>
<p><i><font color="#000066"><font size="1">Michel Balivo</font></font></i></p>
<p><font size="1"><a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"target="_blank">Viejoblues, un espacio libre ∆</a></font></div>
<a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/Web/Viejoblues.gif"></a>    ]]></content>
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  <entry>
    <title>Turismo para esclavos  (Inmortal libertad)</title>
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    <published>2008-08-31T00:13:38+02:00</published>
    <updated>2008-08-31T00:13:38+02:00</updated>
    <author>
      <name>Michel Balivo</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://lh5.ggpht.com/josepmaria1/SLnD-nlJNrI/AAAAAAAAAqo/pzeAgsD18uM/s288/Nuevacrucificci%C3%B3n.jpg" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">Hace cinco o seis mil años y hasta unas pocas decenas de años atrás, comprar, vender, tener esclavos o muchas mujeres no era un problema moral o de conciencia, sino de producción, de poder mantenerlos, alimentarlos, transportarlos. O en todo caso hacerlos trabajar hasta su agotamiento y extinción, disponiendo de los suficientes para poder sustituir a los ya inútiles. </font></font></i></p>
<p>Esa es una sensibilidad, un modo de expresarnos, sentirnos y concebirnos a nosotros mismos, a la humanidad, a la vida.</p>
<p>El desarrollo de sofisticadas tecnologías es una cosa maravillosa. A cierto punto nos permite exportar e importar a todos los pobres como mano de obra ávida de alimentos y sueños de bienestar y felicidad. O adherir a los TLC para vender o alquilar esa mano de obra barata disponible, para importar capitales ávidos de ganancia.</p>
<p>Si las tecnologías siguen evolucionando, pronto podremos elegir si deseamos expatriar a todos los pobres a otro planeta o en su defecto irnos los que vivimos de sus necesidades, ignorancia y trabajo. De todos modos podemos controlarlos a distancia con poderosos y sugestivos medios de comunicación, y siempre encontraremos entre ellos algunos dispuestos a ser capataces por unos espejitos de colores que los hagan sentir superiores al resto.</p>
<p>De ese modo hemos modificado todo el paisaje de nuestro mundo varias veces para en el fondo no cambiar nada realmente significativo, porque tras todas las cambiantes apariencias continúa la misma esclavitud de hace miles de años. Solo hemos sofisticado los  medios de sugestión y represión, pero logrando una muy pobre movilidad respecto a aquella sensibilidad.</p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://lh5.ggpht.com/josepmaria1/SLnD-nlJNrI/AAAAAAAAAqo/pzeAgsD18uM/s288/Nuevacrucificci%C3%B3n.jpg" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">Hace cinco o seis mil años y hasta unas pocas decenas de años atrás, comprar, vender, tener esclavos o muchas mujeres no era un problema moral o de conciencia, sino de producción, de poder mantenerlos, alimentarlos, transportarlos. O en todo caso hacerlos trabajar hasta su agotamiento y extinción, disponiendo de los suficientes para poder sustituir a los ya inútiles. </font></font></i></p>
<p>Esa es una sensibilidad, un modo de expresarnos, sentirnos y concebirnos a nosotros mismos, a la humanidad, a la vida.</p>
<p>El desarrollo de sofisticadas tecnologías es una cosa maravillosa. A cierto punto nos permite exportar e importar a todos los pobres como mano de obra ávida de alimentos y sueños de bienestar y felicidad. O adherir a los TLC para vender o alquilar esa mano de obra barata disponible, para importar capitales ávidos de ganancia.</p>
<p>Si las tecnologías siguen evolucionando, pronto podremos elegir si deseamos expatriar a todos los pobres a otro planeta o en su defecto irnos los que vivimos de sus necesidades, ignorancia y trabajo. De todos modos podemos controlarlos a distancia con poderosos y sugestivos medios de comunicación, y siempre encontraremos entre ellos algunos dispuestos a ser capataces por unos espejitos de colores que los hagan sentir superiores al resto.</p>
<p>De ese modo hemos modificado todo el paisaje de nuestro mundo varias veces para en el fondo no cambiar nada realmente significativo, porque tras todas las cambiantes apariencias continúa la misma esclavitud de hace miles de años. Solo hemos sofisticado los  medios de sugestión y represión, pero logrando una muy pobre movilidad respecto a aquella sensibilidad.<!--break--></p>
<p>Sin embargo, no todo es blanco o negro, porque en el corazón de la humanidad habita el inmortal impulso de la libertad. Es paradójicamente ese deseo de ser libre,  (de las necesidades de nuestro cuerpo dependiente de su entorno natural por ejemplo, y del trabajo, del esfuerzo necesario a satisfacerlas), lo que nos impulsa a buscar modos de desplazar ese esfuerzo a otros y concebir tecnologías que ahorran energía.</p>
<p>Por eso cíclicamente rebrotan movimientos libertarios, con la particularidad de que a diferencia de las luchas palaciegas entre deseos de poder de los que mandan, suceden simultáneamente en todas partes del planeta, con lo cual testimonian que es el corazón humano su fuente. Vivimos uno de esos ciclos en que una nueva sensibilidad irrumpe desde lo profundo.</p>
<p>Para la inercia y el escepticismo de los hábitos y creencias imperantes, esa irrupción siempre resulta inesperada y difícil de creer, tanto para los que dominan como para los dominados. Y es que en principio, si bien todos experimentamos, sentimos esa nueva o emergente sensibilidad, cada uno la interpreta según la continuidad de sus propios hábitos e intereses.</p>
<p>Por eso los cambios realmente significativos, los que afectan a toda la humanidad sin distinciones de clases ni de sexos, son muy difíciles de discernir. Porque proviniendo de lo profundo y esencial, trascienden las diferencias geográficas, climáticas, las distancias, las diferencias socioeconómicas y culturales que la historia humana va tejiendo en sus intentos de libertad creciente de elección.</p>
<p>En estos tiempos y sensibilidades tan particulares y a flor de piel, los casilleros de realidad, los hábitos y creencias que nos llevan a decir que “así son las cosas y todo el resto solo son ingenuos e irrealizables sueños y utopías”, comienzan a mostrarse como lo que realmente son. Tendencias, inercia grabada en memoria por la repetición de conductas en una dirección.</p>
<p>Toda inercia, toda tendencia, todo tropismo tiene una carga acumulada en una dirección, que nos impulsa y hace más fácil y posible la repetición que el cambio. Pero no por ello es “la realidad” ni el modo en que inevitablemente suceden las cosas. Simplemente la inercia acumulada de los hábitos y creencias ejercitadas como formas de vida, exige conciencia y voluntad sostenida para superar su resistencia.</p>
<p>No es un problema moral, de ser bueno o malo, sino de disponer de la energía íntima necesaria a que esas intenciones y deseos de cambio no se queden a nivel de sueños o ideologías, sino que tengan la suficiente fuerza y permanencia para convertirse en conductas que se abran camino hacia el mundo, transformando el paisaje cotidiano.</p>
<p>Nada de lo que decimos es ajeno a nuestra experiencia de vida. Hablamos durante un siglo de derechas e izquierdas, (que al igual que la libertad, tuvieron diferentes contenidos y significados a lo largo de nuestra historia, según las circunstancias opresivas que nos tocara enfrentar y resolver).</p>
<p>Pero pese a todas las ideologías de que disponemos, y que ingenuamente por hábito y repetición hemos llegado a considerar con categoría de realidad, hoy que las circunstancias habituales comienzan a cambiar, los de supuesta izquierda saltan alegremente la cerca para llamarse de centro derecha, pues resulta más conveniente para mantener los privilegios ganados en tal ejercicio.</p>
<p>Mientras que en la reciente Cumbre en Tegucigalpa, en que Honduras adhería al Alba, el presidente Zelaya, de trayectoria política en partidos conservadores, inició el acto con la canción del Ché Guevara y dijo con buen humor, que si su declaración de desplazar su gobierno al “centro izquierda” preocupaba y le parecía peligroso a algunos o muchos, pues que le quitaran lo del centro.</p>
<p>Entonces, ¿dónde quedan los casilleros estáticos de la realidad y el consabido “así son las cosas”? ¿Donde quedan los buenos y los malos, los indios y los vaqueros o los nazis opresores y los yanquis liberadores de Hollywood? Quedan atrás, como hábitos y creencias ya desbordados por una nueva intensidad y sensibilidad.</p>
<p>Como una instancia sicológica y una etapa histórica  de difusa vitalidad ya superada. Ahora la nueva vitalidad, la mayor disponibilidad energética, el entusiasmo que se comienza a percibir por todas partes, desborda esas creencias estáticas y da una nueva movilidad a todos esos contenidos, resultando cada vez más imprevisible lo que cada persona y sociedad hará.</p>
<p>¿O no es cada vez más evidente que pese a sus recursos de todo tipo, últimamente nada les sale como esperaban a los que se creían eternos dominadores por derecho divino o lo que fuere? Nuestra historia es un silencioso testimonio de la inmortal libertad que mora en nuestros corazones. No es que nuestra libertad se parezca a la alegoría del ave fénix, ni que tal alegoría sea solo una ingenua y romántica expresión de deseo.</p>
<p>Sino que es la representación de hechos humanos que renacen una y otra vez sin fin, en los momentos y lugares más inesperados. Hechos que han construido nuestra historia y son su sólido fundamento. Sin el poderoso impulso libertario cual motor y dirección de todo humano intento, no habría historia, evolución ni revolución posible de ningún tipo.</p>
<p>Pero insistimos en creer que nuestro afán de dominio, (que no es sino expresión de nuestros temores y carencias y un uso limitado, ignorante y distorsionado de nuestra libertad de elegir, que termina negando la libertad de otros), “es el modo en que las cosas son”. Y por eso nos estrellamos una y otra vez contra las mismas conflictivas circunstancias.</p>
<p>En esencia todo lo dicho, no difiere de lo que experimentamos cuando luego de construir toda una vida desde un particular interés, cuando sentimos que ya todo tiene un orden y nada cambiará, resulta que nos enamoramos.</p>
<p>Entonces todo ese interés y dirección de vida pasa a segundo lugar, lo lanzamos por la borda en pos de una sensibilidad más profunda, intensa y abarcante. La rutina de vida construida esforzadamente, se convierte de repente en cárcel que imposibilita la aventura de vida. Eso por supuesto resulta inesperado, ilógico, irracional, locura pura  para la inercia de los hábitos y creencias desarrollados.</p>
<p>Pero es plena y promisoria vitalidad, alegría y libertad de aquella cárcel para la verdadera sensibilidad del ser humano. ¿No está llena de ello nuestra vida, nuestra historia? ¿Es acaso diferente de lo que sucede a grandes números y amplios ciclos, por acumulaciones de hábitos y creencias colectivas heredadas de generación en generación?</p>
<p>¿Y entonces por qué insistimos en ver solo la cara rutinaria de la vida, el fantasma del fracaso, de la muerte de la esperanza en lugar de lo inmortal, de lo que renace una y otra vez sin fin? ¿Por qué seguimos insistiendo en que solo son los temores e intereses materiales lo que impulsa al ser humano? Cuando si tenemos historia, ciencia y civilización, es por el sacrificio generoso, hasta de la vida, de muchos.</p>
<p>Cada nueva instancia histórica, cada ciclo libertario requiere de y se inicia con un poderoso impulso vital. Solo esa intensidad vital, energética, permite desbordar, dejar atrás y caer en cuenta en tal proceso experimental, de las viejas creencias y hábitos, de la condición cultural y económica en que estaba atrapada la pobre vitalidad y la difusa conciencia.</p>
<p>Y si es el poderoso impulso vital el que posibilita abrir una nueva instancia y es la difusa vitalidad la que lo termina, ha de ser porque esa energía se va invirtiendo en y grabando cual hábitos y/o modelos culturales y económicos, que terminan imponiéndose y sugestionando a la inicialmente entusiasta conciencia. Por lo cual es el desánimo, el cansancio íntimo y la pasividad de la conciencia, que termina tratando al mundo, a si misma y a los demás  como cosas económicas, la resultante final.</p>
<p>Para quien vive en las olas superficiales de estas recurrentes mareas vitales e históricas, el entusiasmo y movilidad o el escepticismo y cosificación estática de cada momento histórico, se le impone con visos de inamovible realidad. “Así son las cosas”, cantamos a coro.</p>
<p>Pero inesperadamente cambia dramáticamente el escenario local y mundial, y terminamos estrellándonos contra esas creencias que resultan totalmente inadecuadas por inoperantes para las nuevas condiciones. En tales circunstancias de nada nos servirá repetir lo que hasta entonces dio resultado.</p>
<p>Así viene sucediendo en los últimos diez años en Venezuela. Los medios de comunicación repiten cual letanía la vieja cantaleta, pero el creciente abismo entre lo que dicen y la nueva dirección de hechos que se abre camino, solo sirve para que más y más gente vaya despertando del tal hechizo.</p>
<p>Abriendo sus adormilados y viejos ojos a las nuevas relaciones que se van estableciendo, despertando de su ensueño en el tiempo que ahora corre hacia atrás, hacia el cierre de una instancia agotada. Comienzan entonces a “ver” el viejo modelo o paradigma cultural que hipnotizaba su conciencia, del mismo modo como ahora ven un perro o una flor, y por tanto pueden comenzar a relacionarse con todo ello e irlo cambiando.</p>
<p>Todas las argucias gracias a las cuales se mantenía el modelo hegemónico solo sirven en estos momentos para reimpulsar la voluntad libertaria, para multiplicarla y contagiarla por todo el planeta, impidiendo que se duerma en sus ensueños e ideologías. Exigiéndole continua atención a la relación con su entorno y creatividad para enfrentar y superar las resistencias y retos que este actualiza ante sus intentos.</p>
<p>Es justamente por esa acelerada e intensa exigencia dinámica del proceso revolucionario, que toda ideología se convierte en ingenua presunción que es necesario ajustar y recrear a cada paso. Porque nada nuevo puede ser previamente conocido, de otro modo no sería nuevo. Nada nuevo es meramente intelectual, requiere una mayor vitalidad, una nueva sensibilidad emocional, una conciencia despierta, activa, capaz de reconocer los viejos hábitos que la impresionan y atrapan. Para en consecuencia ir cambiando direcciones de conducta e irlas experimentando. Solo dentro de esa totalidad que se va alineando en la misma dirección, es viable que lo nuevo venga a ser, se haga plenamente real, experimentable para todos.</p>
<p>Eso es lo que hemos venido experimentando en estos diez años de proceso revolucionario bolivariano. No sabíamos realmente adónde íbamos. O no íbamos adónde creíamos ir. Son las reacciones y resistencias que van actualizando nuestras intenciones de cambio, las que van marcando la pauta, dirección y exigencias que nuestras respuestas han de superar.</p>
<p>Son nuestros propios hechos los que van afirmando una dirección u otra y nos permiten experimentarla. Si no hubiésemos salido a la calle sin premeditar las consecuencias en el golpe de estado virtual o en el sabotaje petrolero, ya no tendríamos revolución. Si no hubiésemos compartido generosa e inteligentemente nuestro petróleo para ayudar a nuestros pueblos vecinos y hermanos, ya se nos hubiese declarado Estado forajido o país inviable.</p>
<p>Si no hubiésemos puesto la democracia participativa y protagónica, la paz, el respeto a la constitucionalidad y las leyes por encima de todo, en el mejor de los casos seríamos solo otro Estado represor con las cárceles llenas de presos políticos sometidos a tortura o expatriación. ¿Puede llamársele a eso realmente una revolución liberadora, justa e igualitaria?</p>
<p>¿O es una vez más un enorme esfuerzo por cambiarlo todo que no cambia nada, y solo pone en evidencia para los que puedan y quieran verla la misma vieja sensibilidad, o más bien insensibilidad, ahora que podemos compararla con una nueva, naciente?</p>
<p>Si no hubiésemos confiado en nuestra sensibilidad y fuerzas, pese a las resistencias por vencer, que  no solo no se terminan sino que pareciera que se agigantaran, ¿en qué podríamos habernos apoyado para vencer, empezando por nuestro propio escepticismo?</p>
<p>Terminemos entonces como buenos aprendices de brujo, con la cara opuesta de la que comenzamos, cerrando así el círculo mágico. Como yo lo siento y veo, nuestra historia la escribió el impulso, la fuerza libertaria que mora en y es el corazón de lo humano.</p>
<p>El mundo en que vivimos lo construyó nuestro intento libertario. Interpretamos de muchos modos ese deseo de libertad, según las circunstancias que experimentamos como opresoras. Y por tanto muy variado fue el camino  del intento y sus frutos.</p>
<p>Pero en tal camino cíclico, que despierta y se va durmiendo entre sueños y hábitos para volver a despertar, hay momentos muy particulares. Al igual que en circunstancias en que la muerte ronda, la conciencia de una persona se vuelve sumamente intensa y alerta, y sus respuestas poderosas e inesperadas, sucede con la muerte de una época, modelo o instancia colectiva.</p>
<p>Y es en tales momentos, que la fuerza libertaria brota inesperadamente desde lo profundo como incontenible huracán. Así sentí que sucedía en Tegucigalpa en comparación con las tímidas declaraciones habituales de los mandatarios. Y esa fuerza acrecentada templa cual fuego la conciencia, haciéndola cristalina y capaz de reconocer crecientemente, los acertados y erróneos usos y frutos de esa libertad de elegir como vivir.</p>
<p>Tal vez el reconocimiento que hoy necesitamos, sea caer en cuenta de que cuando intentando nuestra libertad de algún estímulo que sentimos opresivo, limitamos, reprimimos la libertad ajena, nos estamos inevitablemente encadenando a la dependencia que generamos. ¿O no está encadenado y es dependiente en los hechos el amo de sus esclavos, el sabio de los ignorantes y el carcelero de sus presos, pese a que estén de diferentes lados de las rejas?</p>
<p>¿Por qué controlan y reprimen los dominadores a los dominados si no son dependientes de ellos? ¿Pueden llamarse realmente libres entonces en esas condiciones? ¿O estaremos hablando solamente de una libertad relativa, circunstancial, que implica continuo conflicto y recurrente violencia? ¿Habrá una forma de liberarnos que no implique esclavitud ni dependencia de nadie, que no genere nuevas esclavitudes?</p>
<p>Esa creo que es la respuesta que habrá de dar la libertad en su camino creciente. En la superficie y entre las olas de las mareas ascendentes y descendentes, no sabemos realmente si avanzamos o retrocedemos. La relatividad de todo esfuerzo, parece la inevitable y contradictoria paradoja a que vive sujeto todo intento.</p>
<p>Sin embargo desde lo profundo, desde el corazón de la historia y de cada conciencia, vuelve a brotar una y otra vez la fuerza de vida, la fe, el entusiasmo, la alegría. Tal vez, ya que lo nuevo nos es y siempre nos será desconocido, nunca tendremos otro piso firme que pisar, en que apoyarnos, que ese mismo amor a la libertad.</p>
<p>Que esa misma fuerza y fe en la trascendencia de la vida, a la forma que se va dando a si misma según las circunstancias de cada momento. Forma que al paso siguiente, al cambiar las circunstancias ya se convierte en algo conocido, rutinario, limitante para las emociones expansivas, generosas, libertarias y creativas.</p>
<p>Los hábitos, (que no son sino apego a los objetos del conocimiento, temor a perderlos, miedo y resistencia a lo desconocido que convierte la vida en prevención del fantasmal futuro, renuencia a todo lo por ser, a todo cambio), parecen ser entonces el enemigo a vencer.</p>
<p>Y la generosidad, el dar, compartir, soltar, regalar todo lo que vamos creando, pese a que sea la misma locura para nuestros hábitos, es el verdadero ejercicio liberador, la verdadera manifestación de amor. Porque afirma la creatividad, el verbo creador, por encima del apego y dependencia de lo creado.</p>
<p>La indisoluble fuerza vinculante entre cada acto y su objeto es la misma. Pero es la actitud de la conciencia la que hace que la experimente como liberadora o esclavizadora, como generosidad creadora o egoísmo parasitador.</p>
<p>Podemos llamar entonces generosidad, a la sintonía y fidelidad con la intensa vitalidad que brota del corazón. Y temor, egoísta apego, a la mirada que hipnotizada con lo que agotado muere, se resiste y traiciona a lo que nace, a lo que presiente en su intimidad. A lo que ha de ser.</p>
<p><i><font color="#000066"><font size="1">Michel Balivo</font></font></i>   </p>
<p><font size="1"><a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"target="_blank">Viejoblues, un espacio libre ∆</a></font>  </div>
<a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/Web/Viejoblues.gif"></a>    ]]></content>
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  <entry>
    <title>Tragaor de nubes  (¿Dios, Superman o el Chapulín Colorao?)</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://viejoblues.com/Bitacora/tragaor-de-nubes" />
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    <published>2008-08-25T00:00:30+02:00</published>
    <updated>2008-08-25T03:59:56+02:00</updated>
    <author>
      <name>Michel Balivo</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://lh4.ggpht.com/josepmaria1/SLG3L9nPOpI/AAAAAAAAAkQ/w0ilPh5XGy4/s288/eolo.jpg" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">El presidente Chávez en la reciente graduación de 393 licenciados en Educación, futuros  “activadores sociales o promotores culturales”, expuso que bien podríamos decir que la revolución es cambio cultural, porque los hechos están demostrando que sin ello no hay revolución posible. Un ejemplo actual entre miles que podríamos citar. ¿Cómo podría desarrollarse un país sin la infraestructura necesaria?</font></font></i></p>
<p>El agro por ejemplo, sin agua, sin semilla seleccionada, sin maquinaria apropiada, sin fertilizante accesible, sin préstamos a bajas tasas de interés y un tiempo apropiado para devolverlo ajustado a cada tipo de actividad. Sin comunicaciones, transporte ni vialidad, sin procesadoras y distribuidoras de la materia prima que se produce.</p>
<p> Pero, a la vez, ¿de qué sirve que mientras las economías de los países desarrollados están estancadas y algunas en recesión, en crecimiento negativo, nosotros llevemos 19 trimestres de crecimiento del PIB, el último recién informado por el Banco Central de 7,1? </p>
<p>¿De qué sirve que el gobierno esté invirtiendo miles de millones en infraestructura y obras sociales los diez años que lleva ejerciendo, que se nacionalicen las empresas estratégicas convirtiéndolas en empresas sociales, ampliando la producción, los servicios, reduciendo los costos y redistribuyendo socialmente los beneficios? </p>
<p>¿Cómo puede ser que en estas condiciones la inflación siga en aumento, los precios de los productos crezcan y crezcan? La respuesta como siempre es simple. Las empresas privadas se benefician de esta mejora de infraestructura y reducción de costos en las materias primas y servicios, pero continúan con su principio de la menor inversión y la mayor ganancia posible.</p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://lh4.ggpht.com/josepmaria1/SLG3L9nPOpI/AAAAAAAAAkQ/w0ilPh5XGy4/s288/eolo.jpg" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">El presidente Chávez en la reciente graduación de 393 licenciados en Educación, futuros  “activadores sociales o promotores culturales”, expuso que bien podríamos decir que la revolución es cambio cultural, porque los hechos están demostrando que sin ello no hay revolución posible. Un ejemplo actual entre miles que podríamos citar. ¿Cómo podría desarrollarse un país sin la infraestructura necesaria?</font></font></i></p>
<p>El agro por ejemplo, sin agua, sin semilla seleccionada, sin maquinaria apropiada, sin fertilizante accesible, sin préstamos a bajas tasas de interés y un tiempo apropiado para devolverlo ajustado a cada tipo de actividad. Sin comunicaciones, transporte ni vialidad, sin procesadoras y distribuidoras de la materia prima que se produce.</p>
<p> Pero, a la vez, ¿de qué sirve que mientras las economías de los países desarrollados están estancadas y algunas en recesión, en crecimiento negativo, nosotros llevemos 19 trimestres de crecimiento del PIB, el último recién informado por el Banco Central de 7,1? </p>
<p>¿De qué sirve que el gobierno esté invirtiendo miles de millones en infraestructura y obras sociales los diez años que lleva ejerciendo, que se nacionalicen las empresas estratégicas convirtiéndolas en empresas sociales, ampliando la producción, los servicios, reduciendo los costos y redistribuyendo socialmente los beneficios? </p>
<p>¿Cómo puede ser que en estas condiciones la inflación siga en aumento, los precios de los productos crezcan y crezcan? La respuesta como siempre es simple. Las empresas privadas se benefician de esta mejora de infraestructura y reducción de costos en las materias primas y servicios, pero continúan con su principio de la menor inversión y la mayor ganancia posible.<!--break--></p>
<p>No solo no reflejan todos esos beneficios y continuo aumento de sus ventas, (gracias a la creciente capacidad de gasto de todas las clases sociales), reduciendo sus costos y mejorando las condiciones de sus trabajadores. Sino que además acaparan, contrabandean, usan todas las herramientas de presión y especulación disponibles para justificar el aumento de los precios. Aplican otro de sus principios; hecha la ley hecha la trampa.</p>
<p>El gobierno por su parte bate record en la venta de alimentos fuertemente subsidiados con la Misión Mercal, que no han aumentado prácticamente nada en años, y alimentos regulados con PDVAL, que a solo cuatro meses de fundado esta semana vendió 13 mil toneladas. Pero además de ello se ve obligado a fiscalizar que las empresas privadas respeten esas regulaciones.</p>
<p>Recientemente confiscaron miles de kilos de arroz que un supermercado de la clase media alta y alta, empaquetaba como arroz de primera calidad vendiéndolo al doble del costo estipulado para el arroz de grano partido que realmente contenía. </p>
<p>¿Saben como reaccionó ante las infaltables cámaras una señora muy bien vestidita y peinadita acorde a los cánones de moda?</p>
<p>Gritando histéricamente, rompiendo bolsas de arroz y lanzándolos a la cara del fiscal que protegía sus derechos evitando que la estafaran. “No te metas con mi supermercado” es la matriz y eslogan mediático del momento, como un tiempo antes lo fue “no te metas con la matrícula del colegio de mi hijo”, cuando las regularon para evitar aumentos abusivos.</p>
<p>Ahora bien, uno se pregunta, ¿que sucedería si como lo hacemos, extraemos creciente alimento del suelo sin reponer a cierto punto la materia orgánica que el ecosistema no está en capacidad de reciclar a la misma velocidad? Es obvio que repetiríamos las mismas rutinas habituales, pero la producción iría disminuyendo crecientemente hasta desaparecer.</p>
<p>La experiencia nos ha hecho “chocar” contra este fenómeno, estudiarlo, reconocer la estructuralidad y simultaneidad de las funciones naturales que se ínter afectan inevitablemente, desarrollando el conocimiento y tecnología necesarios para corregirlo, para equilibrar el ritmo de extracción y reciclaje de elementos.</p>
<p>Sin embargo, en lo social, en lo económico, aún no hemos reconocido que si una función retiene, represa, bloquea el flujo de la energía en el organismo y crece, se desarrolla parasitando a las demás, todo el organismo camina hacia su desequilibrio y desintegración. Es decir, un organismo crece equilibradamente como un todo, en el que todas sus funciones se benefician del bienestar general, o sufren el desequilibrio, el malestar colectivo.</p>
<p>Cuando un cuerpo está bien alimentado, cuando su nutrición es equilibrada, balanceada y cumple sus ciclos de reposo,  ¿no se benefician su cerebro, sus vísceras, no se siente y piensa mejor actuando con energía, decisión, iniciativa? Y cuando vemos esos niños insuficientemente alimentados, con sus vientres hinchados, llenos de parásitos, ¿no sabemos acaso que no disponen de la necesaria energía y nutrientes para pensar y actuar?</p>
<p>¿Qué diremos entonces de esas madres con senos secos de leche, que ven desfallecer a sus niños en su regazo? ¿Estarán pensando en enviarlos algún día a Beijing? No importa adónde vayas te encontrarás con el mismo modelo de desarrollo de centro manifiesto y concentración mecánica. </p>
<p>Una ciudad luminosa, de hermosas construcciones, cuidados monumentos y jardines que no puedes pisar, negocios abarrotados de mercancía, mareas de gente que deambula consumiendo innecesariamente en un intento de calmar sus crecientes sistemas de tensión. Mientras en sus alrededores crece su oscura contracara, los cinturones de miseria, que como Lázaro en la parábola bíblica asisten desfallecientes al banquete, esperando que caiga alguna migaja. </p>
<p>Solo que un paisaje viviente no es una foto ni un concepto abstracto, no puede ser estático. Por lo cual la riqueza sigue su tropismo de concentrarse mecánicamente cada vez en menos manos, las inversiones sociales se reducen junto con los impuestos a la riqueza. </p>
<p>No solo asistimos a la emigración de los pobres de todas las naciones hacia las mecas del consumismo y los sueños, sino que la cara luminosa de las ciudades se reduce crecientemente  cubierta por las sombras de la miseria. ¿Cómo podría continuar este estado de creciente exclusión e injusticia, sin mantener a raya a los mal vivientes, sin reprimir y masacrar a los terroristas, hijos de las tinieblas, que pretenden alterar el orden de la luz, del cielo?</p>
<p>Como no podían faltar, como no podía dejar de suceder, resurgen las abstractas e irreductibles categorías absolutas del bien y del mal que jamás se tocan entre si, no tienen ni un punto en común. Por lo cual no hay reconciliación posible, solo queda cual alternativa la lucha y la exterminación, la extinción del opuesto, contrario, enemigo.</p>
<p>Tampoco es nada nuevo, Superman y Lex Luthor, el Chapulín Colorao y el Capitán Alma Negra no son sino herederos de los principales actores de mil quinientos años de oscurantismo, Dios y el demonio. Hasta que en el Renacimiento el pensamiento científico se diferenció del dogmático gracias a la purificación alquímica de las hogueras de la inquisición.</p>
<p>Que alguien me diga por favor adónde moran esos opuestos absolutos e irreconciliables. Porque yo cuando menos lo que logro percibir, es un proceso de continuos transformismos naturales en que todo, absolutamente todo es reciclable. </p>
<p>¿O no están compuestos nuestros cuerpos por los mismos elementos del ecosistema, aún cuando más complejamente organizados, y no se disgregan nuevamente en ellos al completar sus ciclos de vida? ¿Acaso puede vencer el placer al dolor sin desintegrar el cuerpo? ¿Pueden existir los organismos sin mantener el equilibrio entre esas funciones? </p>
<p>Y si a lo sicológico vamos, ¿adónde quedan esos principios absolutos cuando a conveniencia los representantes de la izquierda saltan alegremente la talanquera, justamente cuando se implementan los principios que decían defender?</p>
<p>Lo que si puedo apreciar, son los sistemas de tensiones colectivas crecientes que genera un modelo cultural que se impone mecánicamente cual economía, como hábitos y creencias no contrastados, que sugestionan y se imponen a la conciencia. Como cualquier imagen que dispara repetidamente conductas en una dirección, acumulando la suficiente carga o inercia para convertirse en tropismo, automatismo ciego.</p>
<p>¿O no son automatismos ciegos, mecánicos tropismos, la autoafirmación  a como de lugar de hábitos y creencias que nos conducen hacia el desequilibrio y agotamiento creciente del ecosistema que es nuestro hábitat, y en consecuencia a la extinción de la especie? ¿Cuál es la diferencia de morir por enfermedades, inanición o masacrándonos? ¿No morimos de todos modos estúpidamente, cuando está en nuestras manos reconocerlo y evitarlo?</p>
<p>Hablar del bien y del mal implica inevitablemente a la conciencia, al caer en cuenta de los tropismos, de los sistemas de tensión acumulados y no reconocidos ni por ende resueltos históricamente. </p>
<p>En un ecosistema orgánico es bueno lo que beneficia a todas las funciones y es malo lo que afecta negativamente a una sola de ellas, porque repercute inevitablemente en toda la estructura necesaria a la existencia.</p>
<p>Por eso más que hablar de opuestos irreconciliablemente buenos o malos, me parece más apropiado hablar de mecanicidad y automatismos, de hábitos y creencias que se autoafirman en contra de sus propios intereses vitales. </p>
<p>De ignorancia, limitaciones de conciencia o incapacidad para reconocer los sistemas de tensiones que ese mismo modelo cultural genera.</p>
<p>Y mientras no lo reconozcamos ni corrijamos, esos sistemas de tensión creciente utilizan cualquier herramienta que concibamos para canalizarse, autoafirmarse, continuar, aunque eso los conduzca a cada vez mayor sufrimiento camino de su extinción. De nada sirve pues concebir sistemas, estados e instituciones ideales, mientras no le demos dirección de creciente resolución a esos sistemas de tensión. </p>
<p>Todo este discurso tan complicado se reduce al momento en que tú y yo no encontramos soluciones satisfactorias para ambos, o ganas tú o gano yo. Y para poder sostener tal desequilibrio que camina hacia la desintegración, tercerizamos nuestra relación introduciendo y multiplicando sin fin diferentes entidades supervisoras, justificativas y represivas.</p>
<p>Dime tu por favor, ¿qué tienen que ver los dioses y los diablos con que nosotros seamos equitativos en la distribución de nuestros esfuerzos y beneficios consecuentes? Más en sencillo, ¿qué tienen que ver el bien y el mal irreconciliables con tu capacidad y la mía para ser inteligentemente generosos entendiendo que es el mejor negocio, o estúpidamente egoístas?</p>
<p>¿Es nuestra inteligencia y sensibilidad o nuestra ignorancia, estupidez e insensibilidad el centro de este lío? ¿O lo seguiremos haciendo girar en torno a Superman y Luthor, justificando nuestros automatismos o ausencia de conciencia y continuándolos ad eternum, en cada vez más complejos  mitos, ideologías y crecientes sufrimientos que ya rayan lo intolerable?</p>
<p>A medida que la miseria emigra atraída y deslumbrada por las mecas de consumismo y producción de sueños, de paraísos virtuales, a medida que esas luminosas mecas se reducen creciendo las sombras que las rodean y comienzan a cubrirlas, se concentran los frutos de los esfuerzos de todos en la manos de cada vez menos, siguiendo los tropismos de mecánica acumulación histórica del modelo cultural imperante.  </p>
<p>Pero los bienes son representados por dinero virtual, electrónico, y las corporaciones e instituciones internacionales que lo controlan no dependen de localizaciones geográficas, al igual que las imágenes mentales tienen mucho mayor transformismo y movilidad que los pesados mamotretos estatales.</p>
<p>¿Seguiremos comiendo cuentos virtuales? ¿O las crecientes complicaciones que crea todo ese modelo imaginario superpuesto a los simples hechos, nos despertará de nuestro sueño temporal, que ya es una pesadilla, trayéndonos de nuevo aliviados a la simplicidad del presente en plena relación con el entorno? </p>
<p>¿Caeremos finalmente en cuenta de que todo se reduce a ser generosos o egoístas aquí y ahora, tu y yo? ¿O seguiremos concibiendo complejos y coloridos mitos e historietas para compensar nuestro aburrimiento de una vida cada vez más pobre y estática? Eso lo sabremos en el próximo capítulo de la historieta.</p>
<p>Creo que es evidente que se reduce inevitablemente el abismo entre lo virtual que nos sugestiona del tal manera, y lo concreto y efectivo a lo que parecemos habernos cegado o al menos quedarnos tuertos. Porque el control creciente de las representaciones sobre los bienes sustanciales que representan, no se queda a nivel virtual, sino que comienza a afectarnos físicamente.</p>
<p>Pareciera entonces que el Sr. espíritu no es tan inmaterial ni tan intangible, o lo que es lo mismo, los bienes materiales no son tan concretos ni estáticos. Los eternos antagonistas no son tan absolutos ni irreconciliables, también tienen su corazoncito y cada tanto se echan una miradita cariñosa, se hacen su caricia, se dan su sobadita.</p>
<p>No por casualidad renace la sensibilidad de otros tiempos y América se revoluciona continentalmente. No por casualidad Moscú le dice a Washington que tendrá que elegir entre su proyecto virtual de administración en Georgia, y los hechos concretos que entre ambos tienen que resolver inevitablemente. Que saque bien sus cuentas.</p>
<p>Tal vez la intensidad de los hechos hace que el perro despierte, deje de perseguir su cola en el tiempo y camine aquí y ahora. La cola no puede sino seguirlo como parte de su cuerpo que es. Mientras tanto es bueno recordar que hay otros modos de vivir, de estar en el mundo. Todos hemos sentido en algún momento que la vida es como una tímida doncella. </p>
<p>Que se sonroja y cohíbe ante la menor mirada directa a su belleza,  a sus atributos, difundiendo, desdibujando su presencia. Por lo cual solo puedes llegar a sentirla, a casi verla de reojo, pero jamás a definirla, delimitarla, atraparla, contenerla, poseerla, encasillarla, cosificarla, cuantificarla. Y menos aún volver a encontrarla donde casi la viste ayer.</p>
<p>No sería una mala aproximación a los nuevos tiempos el comenzar a sospechar que la vida es generosidad expansiva, riqueza, exhuberancia de movimientos, y que el egoísmo no hace sino espantarla, empobreciéndonos y paralizándonos en la miseria íntima. No es soñando compensatoriamente ni viajando en el tiempo como saldremos de esa cárcel, sino comenzando a practicar la generosidad aquí y ahora para reabrir las puertas a la vida.</p>
<p>Me despido comentándoles una de las tantas enseñanzas de lógica que me da cada día una querida amiga. Hace poco suspiré profundamente, me miró y preguntó, ¿hacia dónde se fue ese suspiro? Por no quedarme callado demostrando que no tenía la menor idea, respondí que probablemente había vuelto al lugar de donde había venido.</p>
<p>Señalando hacia el cielo me dijo que había vuelto a las nubes. ¿Cómo es eso? pregunté curioso. Bueno, cuando comes granos también ex-piras o sus-piras, ¿no? </p>
<p>Entonces cuando como en este caso ins-piras o sobre-piras más elevadamente, ha de ser porque te has tragado una nube. ¿Cómo llegaste a esa conclusión, repliqué? Simple. Porque cada vez que elevo la mirada al cielo y veo nubes suspiro.</p>
<p><i><font color="#000066"><font size="1">Michel Balivo</font></font></i></p>
<p><font size="1"><a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"target="_blank">Viejoblues, un espacio libre ∆</a></font>
</div>
<a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/Web/Viejoblues.gif"></a>    ]]></content>
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    <title>Indo América, niña misteriosa  (De las pantallas al mundo cotidiano)</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://viejoblues.com/Bitacora/indo-america-nina-misteriosa" />
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    <published>2008-08-18T00:00:17+02:00</published>
    <updated>2008-08-18T02:36:27+02:00</updated>
    <author>
      <name>Michel Balivo</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://lh5.ggpht.com/josepmaria1/SKhtt5GBh2I/AAAAAAAAAYo/FPWykpnMJ8o/s288/Inca-espa%C3%B1ol.jpg" width="240" height="280" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">Hay científicos que opinan que las aves que hoy contemplamos y admiramos, las mismas que nos transmitieron el deseo de volar impulsados por los vientos en lugar de arrastrarnos trabajosa y esforzadamente por la tierra, son la evolución, la adaptación a los cambios de su entorno, de los gigantescos saurios que poblaron hace millones de años nuestro planeta, cuando sus características eran totalmente diferentes a las presentes.</font></font></i></p>
<p>Tal vez algo similar podríamos decir hoy de nuestros directores de cine respecto a los brujos y chamanes de otrora. Pues son personas sensibles a la siquis colectiva y plasman sus inquietudes y sueños en las pantallas, haciendo visibles y recreables en la experiencia de todos esos guiones y argumentos íntimos, que de otro modo pasan desapercibidos para quienes vivimos hipnotizados con la externalidad y sus objetos de moda.</p>
<p>Pero llega un tiempo, en que los necesarios intermediarios con esas modalidades de la sensibilidad humana, que se mantienen en trasfondo o copresencia mientras predomina la experiencia de otras instancias, van siendo desplazados por el creciente deseo de la experiencia directa que se hace gradualmente colectivo.</p>
<p>Entonces “los buenos”, que hasta ese momento solo pudieron triunfar tímidamente en los sueños y pantallas, realizando una especie de catarsis colectiva y anticipando lo que un día vendrá a ser en el mundo de todos y cada día, se salen de las pantallas y vienen a triunfar también en el mundo.</p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://lh5.ggpht.com/josepmaria1/SKhtt5GBh2I/AAAAAAAAAYo/FPWykpnMJ8o/s288/Inca-espa%C3%B1ol.jpg" width="240" height="280" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">Hay científicos que opinan que las aves que hoy contemplamos y admiramos, las mismas que nos transmitieron el deseo de volar impulsados por los vientos en lugar de arrastrarnos trabajosa y esforzadamente por la tierra, son la evolución, la adaptación a los cambios de su entorno, de los gigantescos saurios que poblaron hace millones de años nuestro planeta, cuando sus características eran totalmente diferentes a las presentes.</font></font></i></p>
<p>Tal vez algo similar podríamos decir hoy de nuestros directores de cine respecto a los brujos y chamanes de otrora. Pues son personas sensibles a la siquis colectiva y plasman sus inquietudes y sueños en las pantallas, haciendo visibles y recreables en la experiencia de todos esos guiones y argumentos íntimos, que de otro modo pasan desapercibidos para quienes vivimos hipnotizados con la externalidad y sus objetos de moda.</p>
<p>Pero llega un tiempo, en que los necesarios intermediarios con esas modalidades de la sensibilidad humana, que se mantienen en trasfondo o copresencia mientras predomina la experiencia de otras instancias, van siendo desplazados por el creciente deseo de la experiencia directa que se hace gradualmente colectivo.</p>
<p>Entonces “los buenos”, que hasta ese momento solo pudieron triunfar tímidamente en los sueños y pantallas, realizando una especie de catarsis colectiva y anticipando lo que un día vendrá a ser en el mundo de todos y cada día, se salen de las pantallas y vienen a triunfar también en el mundo.<br />
<!--break--><br />
Hay muchas interpretaciones y explicaciones de este tipo de acontecer, que se repite a grandes ciclos en toda nuestra historia y que llamamos tiempos de cambio. Pero para la  experiencia íntima, directa, que no requiere explicaciones porque lo está viviendo, simplemente se trata de que lo que hasta ese momento se experimentó como normal y aceptable, ahora comienza a sentirse insufrible, insoportable.</p>
<p>Justamente cuando comienzan las explicaciones de lo que hasta entonces fue normal y por ende no contrastado con otros deseos diferentes, es porque la sensibilidad está cambiando, porque los hábitos y creencias de una instancia se han desgastado y van camino de su agotamiento, ya no resultan satisfactorias, gratificantes experiencias.</p>
<p>El que en medio de los western habituales de Hollywood aparecieran indios “buenos” y limpios, que tenían sentimientos humanos y hacían cosas “civilizadas”, refleja ya este agotamiento y desgaste de una sensibilidad y su imaginería proyectada sobre el entorno. Pero para que esa nueva sensibilidad pase de las pantallas hacia el mundo, hace falta que ese nuevo modo de sentir y considerar un elemento de nuestro entorno, se manifieste también en conductas.</p>
<p>Hace falta que cambien nuestros intereses, los hábitos y las creencias mediante los cuales pensábamos dirigirnos hacia lo que deseábamos y creíamos justo, correcto. Solo de ese modo podemos dejar de considerar a un elemento del paisaje como enemigo, es decir como alguien que creemos que se interpone entre nosotros, entre nuestros deseos y sus objetos, incluyéndolo así como parte y función del mundo aceptado.</p>
<p>Hoy “el indígena sucio y malo” de otrora ha llegado a convertirse en presidente, actualizando la resistencia y reacción desproporcionada de toda la instancia síquica anterior. (Por cierto, hablando de mitos y  creencias culturales, eso me hace acordar cuando viví en La Sabana, frontera entre Venezuela y Brasil, sin agua ni luz, pero con un hermoso riachuelo y una pequeña cascada a cado lada de la casita. Cuando mis amigos de la ciudad me iban a visitar y tras un tiempo preguntaban por el baño, yo sonreía y señalaba todo el paisaje que nos rodeaba hasta donde la vista alcanzaba). Porque ese indígena presidente, personaliza y sirve de punto de aplicación, al proceso íntimo de todos esos contenidos síquicos acumulados y cargados conductualmente en memoria.</p>
<p>Es decir, es una función intermediadora entre la conciencia colectiva y sus contenidos, del mismo modo que el brujo, el chamán o el sacerdote lo son entre los creyentes y sus dioses, es decir, sus creencias en algo que no pueden percibir ni mucho menos palpar. Si así no fuera, no necesitaríamos sentir al indígena como alguien diferente que es necesario aceptar y respetar.</p>
<p>Simplemente sería alguien más de nuestro mundo, que no tiene ninguna carga particular y respecto al cual no hace falta hacer nada. Nos pasaría desapercibido como tantas cosas habituales a las que no les prestamos atención salvo que se vuelvan conflictivas. Solo entonces su carga hace que entren dentro de umbrales de conciencia.</p>
<p>Y es entonces que le damos “un nombre” por contraste o similitud con otros objetos del paisaje. Es decir, es entonces que las diferenciamos del resto convirtiéndolas en objetos de nuestros temores o deseos, en fin, objetos de nuestra atención, de nuestra conciencia.</p>
<p>En ese proceso de desgaste de los contenidos de una etapa agotada, en transición hacia la manifestación de una nueva sensibilidad, el presidente indígena vence a sus adversarios viscerales en referendo revocatorio, algo que ellos jamás se atrevieron a hacer. Y lo hace en medio de todos sus infantiles desmanes, por más de diez puntos del porcentaje con que ganó su acceso al gobierno.</p>
<p>Este proceso de que el contenido de la siquis colectiva se manifieste pública, irracional, desproporcionadamente, para que sea crecientemente rechazado por la mayoría en los hechos, es inevitable. Porque no puedo rechazar lo que ni siquiera reconozco que vive en mí, y no alcanza con mis buenos deseos.</p>
<p>Solo cuando todo un sistema de contenidos colectivos es rechazado por la sensibilidad de grandes mayorías, y comienzan a manifestarse nuevos paisajes y contenidos en las conductas, en el mundo, es que toda una instancia sicológica, todo un modelo económico y cultural, todo un sistema de hábitos y creencias comienza a ser superado, a quedar atrás, a morir por desinterés, desatención, a descargarse, a liberar su carga.</p>
<p>En el fondo, se trata de que toda una concepción de lo que el ser humano es y sus conductas consecuentes, es desmentida por los hechos. Entonces todos los casilleros dentro de los cuales parecía funcionar la vida, son desbordados. En esos momentos un sacerdote no solo puede fungir de intermediario entre los creyentes y sus creencias, sus dioses.</p>
<p>Sino también como presidente. ¿Acaso los presidentes no son también personalizaciones a través de las cuales esperamos lograr nuestros deseos y sueños? La idea de que un indígena sea bueno y llegue a ser presidente, tiene por contraste la visión europea que los “descubrió” creyendo que llegaban a las Indias Occidentales.</p>
<p>Para aquella cultura ese era un encuentro inesperado y por eso aquellos seres y continente eran diferentes y recibieron un nombre que así los catalogaba. No sabemos si aquellos seres se nombraban a sí mismos y a su continente de algún modo genérico, porque para ello hacía falta que se diferenciaran y compararan con otros.</p>
<p>En todo caso nosotros heredamos esa cultura, esa visión de lo acontecido, y hasta aquellos seres tuvieron que aprender a verse como eran vistos por una mirada ajena a su propia cultura, hábitos y creencias. Por eso hoy aflora aquel conflicto enterrado por quinientos años y tal vez podamos comenzar a escuchar la versión histórica de los vencidos y silenciados.</p>
<p>Tenemos una historia de Europa y su interacción con los pueblos árabes. Tenemos relatos bíblicos de 5 o 6 mil años atrás de los pueblos asíaticos, africanos y europeos. Pero el continente que llamamos América y sus habitantes son un misterio para nosotros, solo conocemos la versión europea de lo que encontraron al llegar.</p>
<p>Que no es sino una comparación con sus propios hábitos y creencias, un relato elaborado desde los intereses que allá los llevaron, de lo que buscaban y esperaban encontrar, y desde cuyos lentes o anteojeras por tanto miraban prejuiciadamente el entorno. Pero no sabemos realmente lo que fue aquella civilización.</p>
<p>Es algo así como cuando nace un niño, no podemos saber lo que es, lo que hará, de lo que será capaz, en qué se convertirá. Es un misterio que solo su aplicación a la condición que le imponga su entorno irá develando. Pero más allá de todas esas diferencias que no son sino comparaciones con las visiones, con los hábitos y creencias de quienes miran, hoy es toda una concepción del ser humano lo que se desmorona desmentida, desbordada por los hechos.</p>
<p>Creíamos que el ser humano era algo así como un chicle que cada cual puede masticar, chupar y escupir dándole forma a su gusto, adaptándolo a su mentalidad y necesidades. Es decir, creíamos que podíamos actuar impunemente sobre esa materia prima, que era algo así como ratones de laboratorios a los que bastaba asociarle estímulos a sus hábitos, al estilo pavloviano, para convertirlo en la función que deseábamos de él.</p>
<p>Sin embargo toda acción repetida en una dirección tiene sus consecuencias, genera a su debido momento de acumulación y aceleración una reacción proporcional. Gracias a lo cual nos vamos enterando que el ser humano no es una cosa, ni un animal doméstico, ni tampoco una cinta virgen en la que puedes grabar y borrar a voluntad lo que se te de la gana.</p>
<p>Descubrimos así que la mente humana tiene umbrales de tolerancia, y a cierto grado de acumulación de insatisfacción estalla, se rebela, se demuestra antisocial y subversiva para el modelo cultural y los intereses imperantes. Para lo que aún es considerado bueno o malo por inercia del modelo organizador de las actividades sociales.</p>
<p>Esto no es extraño porque para quien quiera o esté en capacidad de ver, está claro que todo lo que nos enseñaron como bueno y respetable hace solo unas décadas, por una parte no es compartido por otras culturas. Y por la otra, hoy se está desmoronando, está desgastado y obsoleto. Por todas partes se ven experiencias que buscan formas más gratas y amplias de relación.</p>
<p>Podríamos entonces tranquilamente decir que vivimos en medio de y sugestionados por mitos, tomando por reales tales sentimientos, tanto los llamados buenos como los malos. Hoy hasta los modelos de feminidad que nos enseñaron han sido echados a la basura por los hechos.</p>
<p>La mujer participa en todo lo que era considerado masculino y demuestra hacerlo igual y aún mejor según capacidad. Hasta en lo físico desarrolla un cuerpo fuerte y musculoso, compitiendo en el levantamiento de pesas por ejemplo. Podrá resultarnos antiestético o hermoso según los lentes que usemos para verlo, para interpretarlo.</p>
<p>Pero lo que resulta evidente es que le hemos superpuesto modelos a la mente humana, la hemos violentado obligándola a encajar, a someterse a ellos. En todo caso, tarde o temprano nos sacudimos esas pieles y vestidos para reconocer que no son nuestra naturaleza esencial. Somos según sentimos y podemos, según desarrollamos capacidades. No somos según modelos impuestos colectivamente. Esos modelos pueden ser útiles en un momento dado y esclavizantes en otro, pero lo que nunca serán es lo que somos. Nada es bueno ni malo por y en sí mismo, sino por lo que experimentamos al hacerlo.</p>
<p>Y si eso es así, ha de ser porque la mente humana ha de tener necesariamente una estructura íntima, esencial, tácita, que se va reconociendo y respetando a si misma, a medida que se experimenta y reconoce en interacción con su entorno.</p>
<p>Si bien la diversidad de expresiones humanas es ilimitada, coyunturas históricas como estas, nos demuestran que también hay características esenciales comunes a todos, ya que reaccionamos de modos muy similares al ser sometidos a sistemas de tensión globales, estructurales.</p>
<p>En estos casos hay un hilo conductor esencial en los más disímiles acontecimientos en apariencia. Poco a poco toda una sensibilidad se va desgastando o poniendo en evidencia en la dialéctica social  e internacional, hasta que ya no experimentamos carga ni conflicto respecto a lo que hasta ayer era muy íntimo y significativo.</p>
<p>En Venezuela, hace solo unos pocos años el pueblo salió a la calle a saquear supermercados y negocios en general, ante el anuncio de la imposición de  medidas neoliberales que anunciaban el empeoramiento acelerado de una ya dificultosa sobrevivencia. Al ejército le ordenaron masacrarlo, disparar primero y preguntar después.</p>
<p>Pero en breve vinieron dos intentos de golpe de estado, por los militares que se vieron obligados a participar como fuerzas represivas en esa agresión contra su pueblo. El que sería luego el presidente de la República Bolivariana de Venezuela fue a parar a la cárcel y dijo a sus compañeros que aún luchaban: “Por ahora, no hemos podido tomar el poder, depongamos las armas, no sacrifiquemos inútilmente más vidas”.</p>
<p>Hoy hace diez años ya que es nuestro presidente. Desde entonces, la dirección solidaria y humanista que imprimió su gobierno, despertó a todos los fantasmas del temor de la siquis colectiva, que salieron del submundo para venir a habitar el escenario público cotidiano. Los medios audiovisuales, los directores proyectan esos sueños pertenecientes al viejo modelo agotado en las pantallas.</p>
<p>La conciencia colectiva tiene entonces la oportunidad de experimentarlos y recrearlos. Es particularmente interesante, que tanto en Bolivia como en Venezuela que han practicado por primera vez en la historia refrendos revocatorios de sus presidentes, hayan sido en su lugar refrendados por mayor cantidad de votos con que fueron elegidos.</p>
<p>Pero además reflejan porcentajes muy similares de votación, en los que un 60% demuestra que pese a todo el bombardeo mediático de los fantasmas históricos heredados de generación en generación, ya no pueden ser engañados. Mientras que aproximadamente un 40% sigue aún siendo sugestionable y manipulable por esos viejos guiones y argumentos míticos, que se superponen a las direcciones de hechos reales.</p>
<p>En todo caso, la fiesta cuasi mágica realizada con la asunción del obispo presidente Lugo en Paraguay, la presencia de casi todos los presidentes de América, la participación y reconocimiento de los indígenas en todos estos eventos, da claro testimonio de que esta fragancia está impregnada en la atmósfera colectiva y se contagia a la misma velocidad e inevitabilidad de los virus.</p>
<p>Tras diez años de gobierno bolivariano en Venezuela, los demonios del temor se han ido desgastando, perdiendo fuerza. Que es lo mismo que decir que la conciencia sugestionada por toda una atmósfera y su imaginería mítica ha comenzado a despertar, a descreerla, a deshabituarse, a liberarse de su imposición.</p>
<p>Pero una vez más, Indo América es un misterio, es una niña que aún no se ha manifestado, no sabemos qué o quién es, aún no ha hecho su aporte a la historia, aún no se ha desvelado ni develado. Porque aún estamos luchando con un viejo mito que se va desgastando, como se deshilacha todo sueño al amanecer de la luz de la conciencia.</p>
<p>El mañana está aún por ser, es y siempre será una sorpresa. Es justamente con las actitudes preventivas que el miedo a lo desconocido genera, con lo que luchamos. Cuando podamos confiar y recostarnos en la vida, en lugar de vivir previniéndola cual fantasmal y temido enemigo que avizoramos en la distancia y cobra forma ocasionalmente, cuando los sistemas de tensión  acumulada son particularmente elevados.</p>
<p>Seguramente Indo América amanecerá, se manifestará, tendrá voz y voto en la historia, y escuchándose a sí misma se reconocerá y se dará un nombre. O tal vez no. Tal vez no se piense ni se nombre a sí misma. Tal vez simplemente se sienta unidad, nosotros, hogar, patria y familia planetaria, plenamente humana.</p>
<p>En síntesis, la re-ligión, la re-unión, el amor cual movimiento y expresividad de la unidad, no es la atracción entre diferencias, oposiciones, no es el fruto del temor y el deseo. Sino la preexistencia y subyacencia de la unidad, que despierta a la conciencia de sus sueños y mitos en el tiempo, la desidentifica de sus creencias culturales, disfraces epocales. Recordándose, reconociéndose y recreándose a si misma libremente. </p>
<p>De allí que la verdadera vida, sea siempre sentida y experimentada como una creación y una sorpresa.</p>
<p><i><font color="#000066"><font size="1">Michel Balivo</font></font></i></p>
<p><font size="1"><a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"target="_blank">Viejoblues, un espacio libre ∆</a></font></div>
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  </entry>
  <entry>
    <title>Simple matemática emocional   (Criaturas del amor)</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://viejoblues.com/Bitacora/simple-matematica-emocional" />
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    <published>2008-08-11T03:20:34+02:00</published>
    <updated>2008-08-11T03:20:34+02:00</updated>
    <author>
      <name>Michel Balivo</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://lh4.ggpht.com/josepmaria1/SJ-RATiLC7I/AAAAAAAAAPQ/qXxhd1zX15s/s288/mujer-Venezuela.jpg" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">Un amigo europeo me pidió que escribiera un artículo para revolucionarios en vacaciones, si  no les gusta ya saben a quien culpar. Cuando en Venezuela y Latinoamérica los pueblos invocan la unidad, actualizando en consecuencia a los demonios de la incomprensión y la separatividad acumulada históricamente, es momento de hacer matemáticas emocionales.</font></font></i></p>
<p>La fuerza gravitatoria nos exige fuerza interna, voluntad, esfuerzo muscular para mover nuestro cuerpo en el espacio, en el mundo. Para levantar y transportar un peso, para revolucionar una nave espacial al punto de que despegue de la superficie terrestre, e incluso hienda la inercia atmosférica penetrando el espacio interestelar.</p>
<p>Espacio interestelar donde el autoimpulso voluntario ya no experimenta resistencia, convirtiéndose verdaderamente en libre elección de alternativas, en decisión de la dirección y velocidad a que la vida quiere y puede expresarse.</p>
<p>Tal vez un día no muy lejano lleguemos a la conclusión, a caer en cuenta maravillados, sorprendidos, de que esa inercia o resistencia que cada uno de nuestros actos debe vencer, superar para expresarse, es nada más ni nada menos que una inercia o tropismo global anímico, emocional. </p>
<p>Puede sonar a quijotesca locura esta alternativa, porque estamos habituados a interpretar la fuerza o energía emocional como algo muy íntimo, privado, en muchos casos totalmente alienado de su entorno natural y hasta social. Además, es un artículo de vacaciones.</p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://lh4.ggpht.com/josepmaria1/SJ-RATiLC7I/AAAAAAAAAPQ/qXxhd1zX15s/s288/mujer-Venezuela.jpg" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">Un amigo europeo me pidió que escribiera un artículo para revolucionarios en vacaciones, si  no les gusta ya saben a quien culpar. Cuando en Venezuela y Latinoamérica los pueblos invocan la unidad, actualizando en consecuencia a los demonios de la incomprensión y la separatividad acumulada históricamente, es momento de hacer matemáticas emocionales.</font></font></i></p>
<p>La fuerza gravitatoria nos exige fuerza interna, voluntad, esfuerzo muscular para mover nuestro cuerpo en el espacio, en el mundo. Para levantar y transportar un peso, para revolucionar una nave espacial al punto de que despegue de la superficie terrestre, e incluso hienda la inercia atmosférica penetrando el espacio interestelar.</p>
<p>Espacio interestelar donde el autoimpulso voluntario ya no experimenta resistencia, convirtiéndose verdaderamente en libre elección de alternativas, en decisión de la dirección y velocidad a que la vida quiere y puede expresarse.</p>
<p>Tal vez un día no muy lejano lleguemos a la conclusión, a caer en cuenta maravillados, sorprendidos, de que esa inercia o resistencia que cada uno de nuestros actos debe vencer, superar para expresarse, es nada más ni nada menos que una inercia o tropismo global anímico, emocional. </p>
<p>Puede sonar a quijotesca locura esta alternativa, porque estamos habituados a interpretar la fuerza o energía emocional como algo muy íntimo, privado, en muchos casos totalmente alienado de su entorno natural y hasta social. Además, es un artículo de vacaciones.<br />
<!--break--><br />
A nuestra mentalidad moderna los reinos naturales, incluidos el físico-químico-electromagnético, no parecen disponer de capacidad de respuesta emocional, y muchas veces grandes conjuntos humanos parecen tampoco disponer o haber perdido esa sensibilidad. </p>
<p>Sin embargo, somos función del ecosistema, y si esa fuerza anímica es nuestro poderoso motor, no parece sensato que porque no estemos en capacidad de medir esa expresividad en la externalidad, simple y livianamente consideremos insensible y estúpido todo lo que no es humano. Cuando la experiencia cotidiana misma con mascotas y plantas señala lo contrario.</p>
<p>Escuchaba justamente en una reunión bilateral de acuerdos, entre los gobiernos argentino y venezolano con los empresarios argentinos, las sensaciones que se generan en quienes participan activamente de la apertura de estas relaciones de concepción e implementación de 200 empresas sociales, para poner en marcha diferentes zonas muy pobremente o nada desarrolladas de Venezuela.</p>
<p>Comentaban que solo un año atrás era fuerte el escepticismo y la resistencia general, tanto en lo público como en lo privado, a este tipo de colaboración considerada una riesgosa aventura. </p>
<p>Y sin embargo, hoy ya son cerca de cuarenta las empresas sociales listas en todos sus requisitos para iniciarse y que inclusive han comenzado ya los movimientos de tierra in situ. </p>
<p>Eso implica cientos de profesionales, técnicos y empresarios, embajadores y funcionarios públicos movilizándose entre ambos países y recorriéndolos de punta a punta. Incluso se están preparando en Argentina los técnicos venezolanos que se irán haciendo cargo de las fábricas, industrias, etc., de la transferencia de tecnología en los campos agrícola pecuario e industrial.</p>
<p>Como contraparte, los emisarios argentinos han conocido la experiencia de los NUDE venezolanos, (Núcleos de Desarrollo Endógeno). La están complementando con su propia experiencia y conocimiento y la trasladarán conjuntamente con Venezuela al norte argentino, a Bolivia y Paraguay.</p>
<p>Si hace solo un año este era un improbable sueño y a muy breve plazo estará beneficiando a decenas de miles de familias de nuestro continente, tan excluidas de un modelo de desarrollo centenario que ni siquiera se enteraron que la revolución económica y cultural ha transformado la faz del mundo en las últimas décadas, entonces algo está pasando.</p>
<p>¿Cuándo hubo relaciones entre Argentina y Venezuela, entre el Caribe y el Río de la Plata? Tal vez se remonten al abrazo en Guayaquil entre los libertadores San Martín y Bolívar. Pero de allí en adelante pareciera que surgió un muro que abismó y partió en pedazos a Latinoamérica.</p>
<p>Y no hay modo de que podamos sentir y medir la magnitud de lo que está sucediendo sin conocer la historia, sin darnos cuenta que estamos retomando una dirección, una idea-fuerza de unidad y solidaridad continental que puso en ebullición nuestro continente, que se sembró y regó con el esfuerzo de toda una vida y la sangre de aquellos grandes hombres.</p>
<p>Grandes y nobles hombres que trascendieron sus intereses personales tras el sueño de legar un mejor mundo a las futuras generaciones, pagando por ello el precio de morir enfermos, expatriados, abandonados, traicionados. Pero no en vano, porque ningún elevado sentimiento o voluntad que impulsa a la generosa acción muere jamás, como hoy que reverdece ese tronco de profundas raíces podemos una vez más comprobar.</p>
<p>Y si esas profundas raíces enterradas en la conciencia colectiva de la humanidad reverdecen, si una vieja-nueva sensibilidad sopla como fresca brisa que se convierte en viento y huracán. Si esa nueva sensibilidad se convierte en tímida primero y poderosa voluntad luego, para hacer estallar en pedazos los también invisibles muros y fronteras que nos separaban.</p>
<p>Si el escepticismo se convierte en esperanza, entusiasmo, febril actividad que atraviesa y siembra de punta a punta el continente, trayéndolo desde el olvido y la inexistencia de nuevo a la vida. Si la fuerza anímica encerrada en la siquis colectiva se abre camino y el mundo le cede paso obediente. ¿No es ley física acaso que a cada fuerza corresponde una contrafuerza, una resistencia de la misma naturaleza pero de opuesta carga?</p>
<p>Y si hablamos de humanismo, de humanizar el mundo como contraposición a la barbarie, ¿no estamos implicando que la sensibilidad humana ha de abrirse camino en ese mundo que considera y siente estúpido e insensible, estableciendo nuevas relaciones con todo el ecosistema? Esa ya no es una idea romántica, esotérica, trasnochada, poética.</p>
<p>No es ya lo que nuestra racionalidad considera una superstición de los habitantes originarios de nuestra América, como la Pacha Mama. Es una exigencia de sobrevivencia ante las consecuencias de un modelo limitado e ignorante, que considerando su entorno insensible lo trató como una cosa, demostrando su propia insensiblidad, enajenación.</p>
<p>Y si vamos más allá, si ampliamos la mirada a lo global o planetario, a la crisis alimentaria, energética, económica, ambiental, que hoy enfrentamos, ¿no es en el fondo una crisis moral e ideológica? ¿No son nuestros hábitos y creencias, nuestros modelos de vida los que colapsan?</p>
<p>Y si no es así, ¿por qué reflotan y se intensifican las diferentes creencias religiosas y culturales que según muchos intelectuales son el opio de los pueblos y quedarían atrás gracias a la ciencia? ¿Por qué sucede lo mismo con el alcoholismo, las drogas, la delincuencia, la violencia en todas sus manifestaciones discriminatorias, con las fobias de todo tipo?</p>
<p>¿Por qué la historia, el tiempo gira sobre si mismo, las grandes ideas-fuerza son retomadas como fresca brisa a respirar en medio de malolientes aguas estancadas, que ya nos llegan a la nariz? Y una vez más, ¿por qué la mecha de la integración y solidaridad continental se enciende e incendia la conciencia colectiva sin respetar fronteras, muros, alambradas?</p>
<p>Yo encuentro una respuesta simple en mi experiencia de vida. Las emociones negativas, depresivas, contraen, ensimisman y alienan la conciencia en sus temerosos y afiebrados sueños, deseos. Paralizan la creatividad, la actividad,  enferman los cuerpos, las siquis, las familias y las sociedades.</p>
<p>Como si tuviesen otro lado a dónde ir atacan, depredan, destruyen el ecosistema que posibilita y sostiene la vida, que es su hábitat, su hogar, tratándolo como si fuera su peor, su más temido y odiado enemigo. ¿Dónde están entonces esas fronteras, esos abismos entre la interioridad y la externalidad que nos llevan a tan afiebrados, alienados sueños y destructivas conductas?</p>
<p>Cuando presencio, siento y veo la esperanza renacer, el entusiasmo y la alegría recorrer nuevamente la apatía de las calles, la solidaridad venciendo el escepticismo para convertirse en recuerdo y voluntad inclusiva, de servicio a los excluidos y silenciados, inexistentes de siempre, no me queda duda de que los abismos son oscuridad, inercia, resistencia emocional.</p>
<p>Hace mucho tiempo que la imaginería, la poesía popular habla del alma de los pueblos. A algunos les robaron su alma, su historia, su libertad de elegir como vivir, los enseñaron a temer, a despreciarse a si mismos, a admirar, esperar y desesperar todo de otros. De otros dicen que le vendieron su alma eterna al diablo a cambio de bienes perecederos. </p>
<p>Es decir, vendieron su heredad humana por un plato de comida caliente, por espejitos de colores, agua de fuego y palos de trueno, comprando en su ignorancia la esclavitud y la muerte. Eso puede parecer muy poético aún para muchos. Pero no solo Argentina une sus fuerzas, sus capacidades a Venezuela. Brasil instaló también oficinas de sus dos instituciones estatales para el desarrollo del agro y la industria.</p>
<p>Un resultado concreto de ello es que envió la semilla de soya, la maquinaria, la tecnología, los técnicos, y Venezuela aumentó hoy 200% su producción. Hace solo dos semanas los presidentes de Brasil y Venezuela se reunieron en Bolivia con su presidente y pusieron la piedra fundamental para una carretera que los unirá, además de procesadoras de leche y maíz. </p>
<p>Lo mismo hicieron los presidentes de Nicaragua y Venezuela en Ecuador con una refinadora de petróleo y tratados de planificación conjunta de alimentos. Ahora mismo me entero que la presidenta de Argentina y el de Venezuela que iban a encontrarse en Tarija, Bolivia, con Evo Morales, tuvieron que suspender su viaje por manifestaciones violentas.</p>
<p>Súmenle el Alba con seis países integrantes, Petrocaribe con 19 integrantes ya. Agreguen a China, Irán, Rusia, Bielorrusia que intensifican su participación e inversiones estratégicas en Latinoamérica. Tomen nota de que solo en EEUU, desde enero ha cerrado un banco por mes. Entonces comprenderán el por qué del desespero emocional de los que aún no aprendieron a esperar.</p>
<p>A mi todo eso, aunque no deje de ser poesía para el alma desesperanzada, no me suena a romanticismo poético solamente. Si tomamos la bandera de la Misión Milagro y Yo si puedo, que recorre el continente y el mundo, más bien se parece a una avanzada que precede la  procesión y éxodo solidario de los pueblos americanos.</p>
<p>Tal vez al sueño de la nueva tierra y el nuevo hombre que recorre la historia desde el Abraham bíblico hasta Colón, que crea y espera las condiciones apropiadas para venir a ser desde el mundo de los sueños hacia el de las simples penas y alegrías de todos y cada día. </p>
<p>En fin, por mucho que discurramos, por muchos ejemplos que demos, no hay modos de persuadirnos solo por el camino abstracto del debate racional, ideológico. Sin embargo, todo esto está sucediendo ante nuestras miradas, y si no podemos creer en la dirección de hechos que acontece crecientemente y presenciamos, algo ha de suceder, algo ha de interponerse entre ellos y nuestra interioridad. </p>
<p>¿Y qué más puede ser ese escepticismo, esa hipocresía o incoherencia entre lo que nos sucede y sentimos al respecto, que el modelo cultural y económico que hasta estas circunstancias nos ha traído, cuya inercia aún arrastramos y nos sugestiona poderosamente? </p>
<p>El mundo puede cambiar ante nuestras narices, el mismo Dios puede presentarse de modo deslumbrante.</p>
<p>Pero si la inercia de nuestros hábitos y creencias proyectan nuestra atención, nuestras miradas a lejanos horizontes y expectativas, no podremos verlo ni mucho menos vivirlo. Todo lo que no esperamos nos sorprende, asusta, confunde y prende nuestras alarmas y resistencias. Pero no por ello deja de suceder, transformar el mundo y volver obsoleta nuestra operativa.</p>
<p>Lo más paradójico de todo es que mucho de eso que sucede, tal vez todo, es la resultante acumulativa o histórica de nuestras concepciones y direcciones de acción. ¿Qué otra cosa es nuestra sofisticada y poderosa tecnología y las intenciones que le dan dirección de uso? </p>
<p>Pero creíamos caminar hacia la imposición de nuestros sueños y paisajes íntimos al mundo, a los demás, y terminó sucediendo que condujimos al mundo hacia situaciones críticas. El ecosistema, la existencia toda reacciona  acelerándose, intensificándose ante tales umbrales de tolerancia y renace la solidaridad superando al temor y la dependencia sicológica infantil.</p>
<p>Puede ser que entre el arrastre, la inercia del modelo cultural y lo sorprendente de los acontecimientos para nuestras erróneas, ignorantes, ilusorias expectativas, nos sintamos totalmente extrañados, desorientados, no logrando interpretar el acontecer que trasciende nuestros hábitos y creencias no solo en ritmo, sino también en amplitud y dirección.</p>
<p>Sin embargo cada experiencia de vida deja en claro que si no nos abrimos y entregamos a ella, si no le permitimos manifestarse, no logramos experimentar esa posibilidad, esa promesa. Y en su lugar crece una fractura, una barrera, una contradicción, una alienación. ¿Qué sucede cuando por temor a sufrir, a sentirte desbordado, descontrolado, no te abres y entregas a la posibilidad del amor?</p>
<p>Pues que todas esas emociones negativas, contractivas de tu conciencia, se asocian al poderoso impulso expansivo anímico del amor, grabándose como una estructura de resentimiento en memoria. Que de allí en adelante tiende a resistirse cada vez más a tales impulsos, exigiendo un gran esfuerzo de conciencia y voluntad para reabrir esas puertas.</p>
<p>¿Qué es el amor sino un poderos impulso emocional que amplía, expande la conciencia hacia el mundo, sus personajes y objetos, incluyéndolos en nuestra interioridad, internalizándolos? ¿Qué es el temor y como surge, sino como resistencia estructural al impulso expansivo, como contracción que fractura la conciencia y la resiente, la aliena del mundo?</p>
<p>Y cuando temes, te encierras, resientes y alienas de tus propios impulsos íntimos, ¿qué te queda sino soñar un mundo inexistente, compensatorio y sustitutivo al que crees, sientes agresivo, inhóspito, insensible, estúpido, negándote a experimentarlo? Una vez más entonces, ¿dónde está la fractura y el abismo entre la intimidad y la externalidad?</p>
<p>Más allá de la respuesta que cada uno de nosotros dé y  tiene toda la libertad para elegir, es bueno recordar que somos nosotros los que sufrimos o disfrutamos las consecuencias de nuestras elecciones, los que nos vamos liberando o encadenando en cada inevitable elección. </p>
<p>Porque si algo caracteriza verdaderamente al ser humano, si algo es nuestro derecho y deber de nacimiento, es la libertad y la inevitabilidad de elegir momento a momento, (aún no eligiendo y siendo en consecuencia arrastrado por las circunstancias), la dirección que le vamos dando a nuestra vida y la experiencia de sus consecuencias que se hace ser y conciencia. Porque eso que atiendes y haces, en eso inevitablemente te conviertes. </p>
<p>Seguir discutiendo hoy si ha de darse preferencia al productor o al consumidor, como si todos no fuésemos productores y consumidores, es lo mismo que defender la ganancia de unos sin darse cuenta que el ahorro de los otros es también ganancia y que todos defendemos lo mismo bajo diferentes nombres, colores y disfraces. </p>
<p>Cuando nos quitemos esas tapaojeras limitantes y dejemos de perseguir zanahorias, nos daremos cuenta que hemos estado estúpidamente dando vuelta en círculos, mientras la respuesta es tan simple como que el interés de cada uno es igual al de todos. </p>
<p>Simple matemática emocional que requiere reconocer y experimentar que si todos damos es inevitable que todos recibamos. De donde el temor a no disponer de lo necesario y el egoísmo consecuente, son nuestros únicos enemigos.</p>
<p>Tal vez entonces como nos dicen hace miles de años, solo tal vez, el temor sea la fuerza anímica que contrae, paraliza y aliena la intimidad de la externalidad. Mientras que el amor es la que expande, vitaliza, re-une o re-ligiona. </p>
<p>Tal vez, solo tal vez, por eso lo irracional, lo no racional, la mujer despierta del sueño del dominio racional, se libera de sus cadenas y asume su rol revolucionador, mientras la naturaleza acelera el ritmo de su palpitar.</p>
<p>Tal vez, solo tal vez, sea el mismo palpitar que despierta gradualmente nuestra conciencia colectiva, comenzando a organizar y manifestar en las formas un nuevo núcleo re-ligioso y civilizador, que de todos modos siempre hemos sentido, añorado, anhelado. </p>
<p>Pero que, pese a que todas y cada generación soñaron como un nuevo hombre y mundo, hoy nos cuesta creer que lo podamos estar presenciando. </p>
<p>Algunos sueños toman un corto tiempo, otros parecen nunca llegar. Pero todo lo que palpita en el humano corazón habrá de hacerse conciente y manifestarse en el mundo. </p>
<p>A veces abriéndose camino a empujones entre las incrédulas y sorprendidas miradas, otras, acompañado por unas pocas conciencias, pero finalmente gestado, parido y acunado por la conciencia humana que se reconoce  hija y criatura del amor.</p>
<p><i><font color="#000066"><font size="1"><br />
Michel Balivo</font></font></i></p>
<p><font size="1"><a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"target="_blank">Viejoblues, un espacio libre ∆</a></font>
</div>
<a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/Web/Viejoblues.gif"></a>    ]]></content>
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    <title>Mercenarios versus desempleados   (Tú y yo no cabemos juntos en el mundo</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://viejoblues.com/Bitacora/mercenarios-versus-desempleados" />
    <id>http://viejoblues.com/Bitacora/mercenarios-versus-desempleados</id>
    <published>2008-08-02T23:24:14+02:00</published>
    <updated>2008-08-02T23:24:14+02:00</updated>
    <author>
      <name>Michel Balivo</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://lh6.ggpht.com/josepmaria1/SJTPYSicd9I/AAAAAAAAADU/5G2gNHSX9sY/s144/Siempre-avanzando.jpg" width="240" height="240" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">Hace unas semanas se reunió en Japón el G 8, con algunos invitados emergentes, ahora termina de reunirse en Teherán, Irán, el Mnoal, (Movimiento de Países no Alineados), que suma 118 países. Casi al mismo tiempo lo hizo la quinta Ronda de Doha en Ginebra, Suiza, que fue un completo fracaso nuevamente. Con estas tres cumbres o reuniones podemos pintar las circunstancias globales que nos toca vivir.</font></font></i></p>
<p>Ocho países son los que ostentan el poder mundial, controlando las tecnologías de producción, los caminos del gran capital y los costos del dinero, los medios formadores de opinión, los precios del libre mercado de oferta y demanda, la producción de armamento bélico incluyendo bombas atómicas y escudos misilísticos.</p>
<p>Decir que ocho países controlan el mundo son aún reminiscencias de una época medieval, porque si algo caracteriza a este momento revolucionado económica y culturalmente, es la velocidad de producción, transporte y comunicación, lo cual nos exige pensar en tiempo real. Las viejas concepciones de poderes fijos, estáticos, como los Estados y sus medios de control siempre asociados a una localización geográfica, han sido totalmente desbordadas por la velocidad de movimiento efectivo que posibilitan las nuevas tecnologías. Por eso hoy comenzamos a hablar de paraestados corporativos, de paramilitares, etc.</p>
<p>Son unas pocas corporaciones transnacionales, es decir no localizadas, no responsables social ni ecológicamente, ni controlables geográficamente por tanto, las que continúan concentrando crecientemente capital. Y por ende pueden comprar, pagar y controlar, constelar a su servicio reyes, políticos, supuestas ONGs, medios masivos de comunicación, ejércitos, etc.</p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://lh6.ggpht.com/josepmaria1/SJTPYSicd9I/AAAAAAAAADU/5G2gNHSX9sY/s144/Siempre-avanzando.jpg" width="240" height="240" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">Hace unas semanas se reunió en Japón el G 8, con algunos invitados emergentes, ahora termina de reunirse en Teherán, Irán, el Mnoal, (Movimiento de Países no Alineados), que suma 118 países. Casi al mismo tiempo lo hizo la quinta Ronda de Doha en Ginebra, Suiza, que fue un completo fracaso nuevamente. Con estas tres cumbres o reuniones podemos pintar las circunstancias globales que nos toca vivir.</font></font></i></p>
<p>Ocho países son los que ostentan el poder mundial, controlando las tecnologías de producción, los caminos del gran capital y los costos del dinero, los medios formadores de opinión, los precios del libre mercado de oferta y demanda, la producción de armamento bélico incluyendo bombas atómicas y escudos misilísticos.</p>
<p>Decir que ocho países controlan el mundo son aún reminiscencias de una época medieval, porque si algo caracteriza a este momento revolucionado económica y culturalmente, es la velocidad de producción, transporte y comunicación, lo cual nos exige pensar en tiempo real. Las viejas concepciones de poderes fijos, estáticos, como los Estados y sus medios de control siempre asociados a una localización geográfica, han sido totalmente desbordadas por la velocidad de movimiento efectivo que posibilitan las nuevas tecnologías. Por eso hoy comenzamos a hablar de paraestados corporativos, de paramilitares, etc.</p>
<p>Son unas pocas corporaciones transnacionales, es decir no localizadas, no responsables social ni ecológicamente, ni controlables geográficamente por tanto, las que continúan concentrando crecientemente capital. Y por ende pueden comprar, pagar y controlar, constelar a su servicio reyes, políticos, supuestas ONGs, medios masivos de comunicación, ejércitos, etc.<!--break--><!--break--></p>
<p>Y en consecuencia países, estados, sindicatos y sociedades. Que ya son un recuerdo, una concepción obsoleta como los pueblos mineros abandonados, una vez que se agota la veta de mineral. El pensamiento y los paisajes globales, manejados estrcutralmente por legislaciones supranacionales, son entonces la condición, los poderes que nos rigen y controlan.</p>
<p>La aplicación práctica  e intensiva de ese poder monetario y tecnológico irresponsable, descontrolado, es también la que genera consecuencias climáticas y ambientales globales, planetarias, cuyos tiempos y consecuencias son impredecibles. Y son impredecibles porque son inéditas, nunca las experimentamos hasta hoy.</p>
<p>Como ya sabemos nuestro pensamiento, nuestras ciencias, leyes e instituciones sociales, se basan en la experiencia repetida, hasta que masificándose y afectándonos mayoritariamente entra obligatoriamente en nuestro horizonte perceptual y consideraciones. No caemos en cuenta de nuevas variables o alternativas porque nos sucedan una que otra vez.</p>
<p>A eso le llamamos casualidad, accidente, confiamos en que es un error y no volverá a repetirse, que todo volverá a la normalidad. En consecuencia las creencias y los hábitos de nuestros modelos culturales se resisten a aceptar los cambios, considerándolos alteraciones intrascendentes. Nuestras concepciones están desfasadas con los hechos y siempre corremos bastante detrás de ellos.</p>
<p>Esta semana también nos informaron que se produjo en Tegucigalpa, Honduras, una reunión de los ministros de agricultura de los países integrantes de Petrocaribe, para planificar la aplicación de la deuda petrolera en siembra conjunta de alimentos. Que llegó a Bolivia el primero de cinco taladros petroleros que le envía la PDVSA venezolana. Ecuador comunicó oficialmente a EEUU la no renovación de la base militar de Manta que vence en el 2009.</p>
<p>Una ejemplo de lo que es un pensamiento desfasado con el poder emergente de los hechos de una revolución económica, lo tenemos en que las intenciones de Mnoal nunca pudieron ir más allá de presentar sus quejas y expectativas a los que ostentaban crecientemente el poder global, a los que afectaban crecientemente las posibilidades de sus pueblos y países. Mientras que Petrocaribe es hoy el ejemplo de una respuesta veloz, eficiente y solidaria para neutralizar esas amenazas.</p>
<p>Porque toda intención concretada en acción en una dirección, genera inevitablemente una reacción contraria y de la misma fuerza. No podemos pensar que la agresión al ecosistema, al ser humano, a las sociedades, no recibirá ninguna respuesta. Si eso fuese posible ni el ecosistema ni nosotros como partes de él existiríamos ya. Solo que esa contrafuerza requiere una concepción o dirección viable para neutralizar la acción.</p>
<p>Porque de otro modo no tiene como canalizarse y el sistema de tensiones puede convertirse en malestar que explota internamente.  ¿Qué otra cosa es la inconformidad social que se manifiesta como delincuencia o actitudes antisociales? ¿Qué son las enfermedades, el hambre, la ignorancia, en fin la desprotección y miseria social? ¿A qué responden las adicciones alcohólicas y a las drogas, sino a la falta de fe en el futuro, sobre todo por promesas repetidamente incumplidas?</p>
<p>Eso es así porque los centros de gravedad en los hechos, no son las instituciones abstractas como creen los ideólogos enajenados de las sensaciones de sus cuerpos, sino los seres vivos que son quienes sufren y reaccionan a las carencias. Hoy comenzamos a comprender que no podemos neutralizar los efectos fácticos de las nuevas y sofisticadas tecnologías, con viejas concepciones e instituciones.</p>
<p>Por eso resurge la idea-fuerza bicentenaria de la Patria Grande. O nos unimos o el siglo veinte nos encontrará bajo nuevas sumisiones, colonialismos y esclavitudes. Por eso los tiempos señalan la necesidad de que América Latina y los países no alineados todos, pasen de la actitud pasiva, de las ideologías, las quejas y culpas, a los hechos solidarios concretos.</p>
<p>La unificación de fuerzas con dirección esclarecida, con conocimiento preciso de causa, es la única que nos puede sacar de este mundo despedazado en diferencias. Y en esa dirección van hechos comos los taladros petroleros que Venezuela le envía a Bolivia que ha renacionalizado sus materias primas, o la de Ecuador que ya no acepta bases ni ejércitos trasnacionales de dudosas intenciones, asentados dentro de un territorio soberano.</p>
<p>Es necesario comprender que la existencia toda tiene por centro de gravedad el equilibrio. Si se fuerzan situaciones vivas, naturales o sociales en una dirección, inevitablemente se producirá una reacción. Que acumulándose, al llegar a umbrales tenderá a restablecer el equilibrio inicial. Pero esta vez en un nivel superior, ya que se habrá desarrollado e integrado conciencia y conocimiento en tal proceso.</p>
<p>Por eso es inevitable que un G 8 genere un Noal, Petrocaribe, etc. Es inevitable que ese sistema de tensiones crezca y produzca alteraciones del entorno vital, hasta que encuentre formas constructivas y superadoras de lo anterior, volviendo entonces al equilibrio. Por eso es ingenuo pensar que puedes empujar y empujar eternamente en una dirección no deseada.</p>
<p>En un principio los sistemas de tensión internos que se generaban en una sociedad, se canalizaban con enfrentamientos físicos. Había mucho espacio para que a cierto nivel elevado de tensiones acumuladas, un grupo se diferenciara de otro y comenzara un camino distinto.</p>
<p>Pero poco a poco los conocimientos y tecnologías incipientes hicieron posible la agrupación de conjuntos humanos mayores, además de posibilitar cada vez más sofisticadas herramientas de defensa y agresión para dirimir los conflictos de intereses. Por lo cual había cada vez más fijeza y resistencias a abandonar los asentamientos organizados ya jerárquicamente.</p>
<p>Las tensiones internas a cada organización social, comenzaron a canalizarse entonces cual enfrentamientos bélicos cíclicos con otras sociedades, una función catártica similar a la que cumplen hoy los enfrentamientos sexuales y deportivos de todo tipo. Hasta que llegamos a las dos ya conocidas guerras mundiales. Sobreviniendo entonces la revolución económica y cultural, que pone la condición tecnológica y material para la interacción social global o planetaria. Para la gran patria o nación humana, o el retorno masivo a la barbarie.</p>
<p>Esto en otras palabras quiere decir que los hechos, las acciones y reacciones se aceleran al punto de que ya no hay espacio adónde irse ni tiempo entre nuestras acciones y sus consecuencias. Porque la condición imperante es la misma donde sea que vayas y hagas lo que hagas. También puede decirse que una condición global no es localizada.</p>
<p>El ecosistema por ejemplo está regulado por una condición global, atmosférica, climática. Una pequeña variación de temperatura global, acelera o enlentece todo el ciclo vital completo. Eso lo estamos viviendo crecientemente hoy en día, solo que no podemos imaginar siquiera las consecuencias que ello ha de tener sobre el reino inorgánico, físico, químico y electromagnético.</p>
<p>Ni sobre el orgánico, vegetal, animal y humano. Pero ya en principio podemos apreciar que cada fuerza fenoménica genera su contracara, y así estamos sometidos en una parte a inundaciones y bajas temperaturas y en otra a sequías y elevadas temperaturas simultáneamente. Sin embargo, la condición que los genera, una vez más es global, una sola.</p>
<p>Pensar en términos de estructuralidad, de una condición climática global que regula simultáneamente las funciones locales, tendiendo a restablecer el equilibrio; puede resultar sumamente difícil, casi imposible a nuestra hábitos de pensamiento abstracto y mecánico, que se basa en diferencias que manipula cual cosas estáticas.</p>
<p>Sin embargo, si comprendemos que vivir, que un ser viviente, sobre todo un ser humano genera continuas y crecientes tensiones, será fácil deducir que sus expresiones han de canalizar conductualmente esos sistemas crecientes de tensión. De no hacerlo, a cierto grado de acumulación de tensiones estallaría, se desintegraría.</p>
<p>Esa explosión es justamente lo que sucede cuando un sistema de hábitos y creencias, una organización social y sus instituciones, se vuelven represivos y limitantes para el nivel de tensiones, experimentado como sufrimiento mental, insatisfacción, temor, sinsentido, desorientación, en fin, contradicción, violencia íntima.</p>
<p>De ese modo colapsan órganos físicos como el corazón o el cerebro, o surgen enfermedades por desarticulación del sistema defensivo. Pero también estallan rebeliones sociales, delincuencia, guerras civiles, guerrillas urbanas o suburbanas, guerras mundiales, drogadicción, alcoholismo y obsesiones sexuales. Revoluciones económicas y culturales.</p>
<p>Cuando esta situación de elevada tensión por acumulación histórica de modelos sociales se generaliza o globaliza, (como ha sucedido con los centros civilizadores que llamamos imperios, en la medida que su poder tecnológico lo ha posibilitado), no nos deja más alternativa que la violencia y el caos generalizado o la capacidad de canalizar esas tensiones constructivamente.</p>
<p>Hoy comienza a hablarse de multipolaridad o policentrismo, de equilibrio de poder social, nacional y mundial. De instituciones democráticas participativas y protagónicas nacionales e internacionales, de entregar poder social y económico al pueblo. De organizaciones horizontales inclusivas en lugar de las jerárquicas, verticales, excluyentes, discriminadoras.</p>
<p>Ya no se habla de libertad, igualdad, justicia, solidaridad, fraternidad, en términos abstractos, ideológicos. Sino que se lo comprende como voluntad política para concretar una distribución justa del valor agregado de la productividad. Sin embargo, para que ese camino por el que avanzamos no admita ya retrocesos, hemos de revolucionarnos sicológicamente produciendo una ruptura definitiva con el pasado.</p>
<p>Hemos de recordar que los crecientes sistemas de tensión los hemos descargado o canalizado catárticamente por la vía violenta de la destrucción, alternada con ciclos de pacífica  construcción. Hasta que acumulamos suficiente carga para buscar entonces nuevamente  vías de descarga súbita y equilibradora. Una vez más, eso no sucede en las instituciones sino en todo organismo como lo ejemplifican las relaciones sexuales, función catártica por excelencia.</p>
<p>Lo que falta por reconocer en mayor profundidad, es que nuestras concepciones, nuestras imágenes del mundo, nuestros paradigmas culturales, son justamente traducciones a formas, a representaciones mentales, de esos sistemas de tensión intracorporales. Son justamente el intento de canalizar o descargar esas tensiones experimentadas como sufrimiento mental.</p>
<p>Pero no hablamos de sufrimiento mental, de sobretensión o estrés, de violencia interna, sino de crecer, de triunfar, de realizarnos, ser exitosos, felices, aceptados, queridos. Poniendo de todos modos por omisión  en evidencia nuestras carencias. Porque, ¿quién desea ser feliz sino el que sufre, exitoso sino quien se siente fracasado, triunfar el derrotado, aceptado y querido quien se siente excluido y maltratado?</p>
<p>El punto crítico es entonces en primer lugar, darnos cuenta que vivir hipertensos se ha convertido en hábito, en nuestra normalidad. Que esa sobretensión se experimenta como alienación, incomunicación, exclusión, soledad, sufrimiento, violencia íntima, traduciéndose como expectativas exageradas, desproporcionadas de atención y afecto, que nada ni nadie puede satisfacer. Como irrealizables sueños compensatorios de éxito, triunfo, felicidad.</p>
<p>Es relativamente fácil darse cuenta que el crecimiento del cuerpo no puede suceder pegado toda la vida al seno de su madre ni engordando y ocupando espacio infinito, porque a cierto punto uno se extinguiría y el otro se intoxicaría, explotaría. Sin embargo no por ello la gente deja de intentar canalizar sus tensiones comiendo hasta deformar su cuerpo, trabajando hasta desmayarse o parasitando el trabajo de otros.</p>
<p>Pero no resulta tan fácil darse cuenta, que si soñamos que nuestra propia imagen mental o la de los paisajes con los que estamos identificados crezcan, eso conlleva degradar a los demás para sentirnos superiores, impulsa a la expansión de la imagen nacional convirtiéndose en imperialismo.</p>
<p>Esa imagen mental expandida, nos lleva a sentir que otras visones no caben en el mundo, porque ocupan el espacio que necesitamos para nuestro crecimiento. Por lo cual el conflicto íntimo termina dirimiéndose violenta, bélicamente. Ese es el tropismo, el hábito mecánico catártico que hemos desarrollado  para descargar nuestras tensiones, que al llegar a ciertos umbrales se nos imponen como la imperiosidad de hacer algo.</p>
<p>Realizar entonces una transición de la organización vertical, jerárquica y excluyente a la horizontal, solidaria e inclusiva, requiere aprender a relajarnos concientemente, a canalizar nuestras tensiones de modos constructivos. Eso debe llegar a formar parte de nuestro conocimiento y experiencia y enseñarse desde la niñez, sobre todo con el ejemplo de los mayores, que ya no dirán haz lo que digo pero no lo que hago.</p>
<p>Pero también será necesario imaginarse modos de crecer, realizarse, superarse a si mismo, ser feliz, que no impliquen espacio ni tiempo, degradación, decrecimiento o sometimiento de los demás a nuestros sueños de grandeza. Para ello es imprescindible deshipnotizarnos de nuestras imágenes o representaciones mentales, reabrir los ojos y “ver”  al ecosistema.</p>
<p>La vida se auto genera, auto regula y crece como un todo. Una única y misma condición climática, atmosférica, global, regula toda la estructura vital de funciones simultáneas, teniendo por centro de gravedad el equilibrio.</p>
<p>Si en una cara o polaridad planetaria es noche, invierno, nieva o llueve, y la vida se desenvuelve lenta, perezosamente, en la otra es día, verano, cielo despejado y seco, la vitalidad es intensa, exuberante, tropical. Si la actividad externa se reduce, la íntima se intensifica compensatoriamente para equilibrarla. Igual que el sueño equilibra la vigilia.</p>
<p>Cuando aprendamos a observar con calma estos fenómenos y dejemos de pensar como máquinas con piezas reparables, que ocupan espacio y requieren continua y agotadora supervisión y reemplazo en el tiempo. Cuando aprendamos a pensar orgánicamente, reconociendo que crecemos integrando la experiencia resultante de la relación con nuestro entorno.</p>
<p>Es posible que reconozcamos que intentamos canalizar las tensiones que se generan intracorporalmente en todo ser viviente, traduciéndolas a representaciones mentales, paradigmas culturales, modelos económicos. Y que son ellos justamente los que nos imponen una condición global tensa o relajada, que se manifiesta inevitablemente en conductas.</p>
<p>El problema entonces no es cómo unirnos, porque desde siempre compartimos modelos mentales que nos generan sistemas similares de tensión y conductas, según la amplitud operativa que las tecnologías de comunicación les posibiliten.</p>
<p>El problema es si seguiremos unidos en el sufrimiento, la violencia y la miseria, o si seremos capaces de relajar esos sistemas de tensión comunes, aprendiendo a traducirlos a emociones, pensamientos y conductas generosas, solidarias. Si seremos capaces de establecer un  nuevo principio, una ruptura con nuestra problemática histórica, comenzando a revertir los efectos temporales o acumulativos de la mecanicidad y la violencia. </p>
<p><i><font color="#000066"><font size="1">Michel Balivo</font></font></i></p>
<p><font size="1"><a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"target="_blank">Viejoblues, un espacio libre ∆</a></font></div>
<a href="http://www.viejoblues.com/Bitacora"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/Web/Viejoblues.gif"></a>    ]]></content>
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    <title>Como las flores al rocío   (América se mira con nuevos ojos)</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://viejoblues.com/Bitacora/como-as-flores-al-rocio" />
    <id>http://viejoblues.com/Bitacora/como-as-flores-al-rocio</id>
    <published>2008-07-27T04:09:37+02:00</published>
    <updated>2008-07-27T04:09:37+02:00</updated>
    <author>
      <name>Michel Balivo</name>
    </author>
    <summary type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/Zeca.jpg" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">Muchas veces escribo sobre la vertiginosa actividad y acelerados cambios que vivimos en la América del sur y caribeña, en Venezuela particularmente. Pero tal vez todo esto resulte difícil de imaginar para quien no la vive o no está informado, o aún viviéndola y sometido a ese alud de confusa información, no tiene como discernir y organizar apropiadamente.</font></font></i></p>
<p>Especialmente para EEUU y Europa, que han vivido un ciclo gradual de evolución de sus economías, tecnologías, culturas, en medio de dos guerras mundiales, puede resultar incomprensible que nosotros estemos viviendo el mismo ciclo en décadas, a veces en años. Con la inercia, con las resistencias de hábitos y creencias colectivas, con las dificultades que ese cambio de velocidad o ritmo implica.</p>
<p>Se me ocurre pues, que relatar la agenda del mandatario venezolano en dos apretadas semanas, pudiera posibilitar una aproximación a nuestro acontecer, a los hechos que se están abriendo acelerados caminos continentales. Y también de algún modo puede ayudar a comprender, cómo este despertar continental afecta los intereses hegemónicos de la última centuria, tal vez de las cinco últimas centurias, sus hábitos y creencias, sus formas de vida. </p>
<p>Reaccionando así desproporcionadas respuestas, que juegan a través de los medios masivos de comunicación, a confundir justamente con esos hábitos y creencias de los que nuestra América, pero también EEU y Europa, despiertan un poco confundidos, extrañados, como de todo largo sueño.</p>
    ]]></summary>
    <content type="html"><![CDATA[<p align="center"><img src="http://img.photobucket.com/albums/v704/viejoblues/Zeca.jpg" alt="" /></p>
<div align="justify"><i><font color="#003300"><font size="2">Muchas veces escribo sobre la vertiginosa actividad y acelerados cambios que vivimos en la América del sur y caribeña, en Venezuela particularmente. Pero tal vez todo esto resulte difícil de imaginar para quien no la vive o no está informado, o aún viviéndola y sometido a ese alud de confusa información, no tiene como discernir y organizar apropiadamente.</font></font></i></p>
<p>Especialmente para EEUU y Europa, que han vivido un ciclo gradual de evolución de sus economías, tecnologías, culturas, en medio de dos guerras mundiales, puede resultar incomprensible que nosotros estemos viviendo el mismo ciclo en décadas, a veces en años. Con la inercia, con las resistencias de hábitos y creencias colectivas, con las dificultades que ese cambio de velocidad o ritmo implica.</p>
<p>Se me ocurre pues, que relatar la agenda del mandatario venezolano en dos apretadas semanas, pudiera posibilitar una aproximación a nuestro acontecer, a los hechos que se están abriendo acelerados caminos continentales. Y también de algún modo puede ayudar a comprender, cómo este despertar continental afecta los intereses hegemónicos de la última centuria, tal vez de las cinco últimas centurias, sus hábitos y creencias, sus formas de vida. </p>
<p>Reaccionando así desproporcionadas respuestas, que juegan a través de los medios masivos de comunicación, a confundir justamente con esos hábitos y creencias de los que nuestra América, pero también EEU y Europa, despiertan un poco confundidos, extrañados, como de todo largo sueño.<!--break--></p>
<p>Esas dos semanas comienzan con la cumbre de Petrocaribe en el Estado Zulia, Venezuela, que con la adhesión de Guatemala, Honduras y la solicitud de Costa Rica para ser incluida, ya alcanza a 19 países miembros. Allí en consideración al acelerado aumento de los precios del petróleo se cambiaron las condiciones de pago haciéndolas aún más favorables.</p>
<p>Se reafirmó la idea de convertir a Petrocaribe en un escudo para los embates de los altos precios del petróleo, en gran parte especulativos e hijos del viejo orden hegemónico y corporativo. Pero además se planteó la idea de los Petroalimentos, para que toda esa masa de dólares pueda ser invertida en planificación y siembra conjunta de alimentos.</p>
<p>De ese modo se intenta enfrentar y neutralizar veloz y efectivamente las mayores problemáticas que azotan a nuestro planeta, la energética y la alimentaria, consecuencias directas del modelo imperante. Luego siguió la cubre del MERCOSUR en Tucumán, Argentina, donde se reúnen entre integrantes e invitados todos  los países de Sudamérica. Allí se debatieron los grandes problemas abiertamente.</p>
<p>Incluyendo la anunciada presencia de la reactivada IV Flota en nuestros océanos y mares. La necesidad de dar una respuesta conjunta a la situación de Bolivia, si es que deseamos realmente la unidad y libertad de nuestro continente. Quien esté al tanto de estas cumbres sabe que solo unos años atrás,  muy pocos se atrevían a llamar a las cosas por su nombre.</p>
<p>Tenía que ser el presidente Chávez, o alguna ocasional invitación al presidente Fidel Castro, para que allí se escuchara hablar con sinceridad y nombrar los verdaderos intereses en juego que impedían cualquier paso de soberanía, imprescindible para la unidad continental.</p>
<p>Pero fueron llegando los presidentes Evo Morales y Correa, fueron haciéndose de conocimiento público las circunstancias que debía atravesar cada país que pretendiera tomar decisiones soberanas de nacionalizar sus recursos, para desarrollar su infraestructura y distribuir dividendos equitativamente entre su pueblo.</p>
<p>Haciéndose así imposible no reconocer los pasos imprescindibles para seguir hablando de crecimiento, igualdad e integración sin hacer el ridículo. Consecuentes con los nuevos tiempos, el presidente de Nicaragua viajó junto con el de Venezuela a Ecuador, donde se puso la piedra fundamental para una refinería entre los gobiernos de Ecuador y Venezuela.</p>
<p>Esa refinería se suma a otras en Brasil, Bolivia, Cuba, permitiéndole a Ecuador procesar 300.000 barriles de crudo diarios ahorrándose tres mil millones de dólares anuales que gastaba  en comprar su propio petróleo refinado en otras partes. Desde esas refinerías estratégicas partirá además, se exportará el petróleo refinado hacia el Atlántico, Pacífico y Caribe. Para ese logro hubo que prestarles taladros para la extracción de petróleo, pues no tenían ni se consiguen en ninguna parte del mundo. Venezuela tuvo que comprarlos en China y hacer un acuerdo para recibir la tecnología necesaria a producirlos en el país. </p>
<p>Pero los acuerdos grannacionales, entre estados soberanos en lugar de entre corporaciones trasnacionales, no se reducen a refinar y exportar petróleo, incluyen además el procesamiento del gas, la petroquímica, los plásticos, los fertilizantes, la planificación estratégica de la producción conjunta de alimentos, como se acordó en la tripartita entre Ecuador, Venezuela y Nicaragua. Tampoco se deja de lado la necesaria y creciente industrialización.</p>
<p>A continuación se encontraron en la frontera entre Bolivia y Brasil sus presidentes además del de Venezuela. Allí se acordó el préstamo de seiscientos millones de dólares por Brasil y Venezuela a Bolivia, para la construcción de carreteras que unan los países facilitando el flujo de productos. Me dicen que en Bolivia el 80% de las carreteras aún son de tierra.</p>
<p>Se planteó estudiar la posibilidad de ferrocarriles que unan esos países, camino a atravesar todo el continente como ya lo hacen en Europa por ejemplo. Venezuela acordó también un  préstamo para la construcción de fábricas procesadoras de leche y maíz  en Bolivia. De ese modo se neutraliza con hechos solidarios concretos de integración de y entre los países, los intentos foráneos de desestabilización para obstaculizar e impedir de ser posible la nueva dirección.</p>
<p>Acto seguido el presidente de Venezuela viajó a Nicaragua donde se celebraron los 39 años de la revolución sandinista, justamente en el momento que ha retomado el poder democráticamente pese a todos los intentos de impedirlo. </p>
<p>Allí se encontró con muchos mandatarios latinoamericanos que antes no se atrevían a celebrar los intentos libertarios de sus países hermanos. El presidente recientemente electo de Paraguay pidió perdón a nombre de su pueblo, porque en su país se había dado asilo al dictador Somoza, asegurando que eso no se volvería a repetir pues su pueblo se sumaba a la dirección libertaria de integración continental.</p>
<p>Allí el presidente de Honduras solicitó al de Venezuela su incorporación al Alba, que con la reciente incorporación de Dominica ya lo lleva a seis países integrantes de esta nueva modalidad en las relaciones internacionales, que apunta al intercambio justo y al equilibrio de asimetrías entre participantes, para asegurar el crecimiento conjunto de todos.</p>
<p>Es de resaltar que en todo este tipo de acuerdos, que no excluyen los bi y trilaterales, se incluye como parte fundamental la voluntad política y lo humano, social, el combate contra la ignorancia y la pobreza, desplazando a lugar secundario lo económico que fue la prioridad de las anteriores negociaciones. Por lo cual estamos delineando dos direcciones que luchan en el escenario mundial, como trasfondo de la multiplicidad de acontecimientos globales muchas veces difíciles de interpretar.</p>
<p>A ellos podemos sumarle el viaje del presidente de Brasil a Colombia y la aceptación por parte de esta de integrar el Consejo de Defensa Sudamericano, y la nada despreciable afirmación del secretario de la OEA de que Cuba debiera ser invitada a integrar esa institución.</p>
<p>La agenda bisemanal se completa con la visita del presidente venezolano a Rusia, Bielorrusia, Portugal y España, de la cual seguramente uds. están escuchando hacer mucho ruido a los medios de comunicación sobre los acuerdos que se van logrando. De lo que pueden deducir cuanto esto afecta a los intereses que insisten en soñar un mundo unipolar, unidireccional.<br />
La invitación oficial a visitar España, pone particularmente de relieve cuales son los intereses que realmente movilizan las relaciones internacionales, diferenciándolas de su uso virtual y mediático para el show político que los medios de comunicación montan, para seguir influenciando la credulidad e intereses de los necesarios votantes en una democracia representativa, que aún arrastra rituales medievales.</p>
<p>Cuando uno observa o recibe información sobre el intenso, acelerado y conflictivo acontecer global, planetario, puede suceder lo mismo que cuando presencia una pelea callejera. Puede sentirse tomado, sugestionado por la violencia de los hechos y reducir sus opiniones y reacciones a lo visceral. O puede también tomarlo como algo totalmente normal para sus hipnóticos hábitos de vida. “Así es el mundo, así es la vida”, escucha uno por todas partes.</p>
<p>Sin embargo, hay momentos donde esa conflictividad, intensidad, velocidad, que desborda el ritmo de lo habitual e