
Entrevista a Piedad Córdoba: No creo que el régimen de Uribe tenga cuerda para mucho rato


Al ser reelegida, en 1998, sumó otra lucha, la de lograr, después de cuarenta años de enfrentamientos, una salida negociada entre la guerrilla de la Farc y el gobierno. Por este motivo fue secuestrada por grupo paramilitares, debió exiliarse en Canadá y sufrió dos atentados de los que salió ilesa.
A pesar de ser una férrea opositora, el presidente Álvaro Uribe les pidió a ella y al mandatario venezolano, Hugo Chávez, que mediaran para alcanzar un acuerdo de intercambio humanitario con la guerrilla.
La tarea fue impecable y lograron, en 2007, la liberación de varios secuestrados hasta que el mismo Uribe, fuera de toda lógica, abortó un camino hacia la paz al que también se habían sumado importantes dirigentes latinoamericanos como el ex presidente Néstor Kirchner.
“Lo peor es que Uribe, tras la liberación de Ingrid Betancourt, logró enterrar el debate político interno, congelar el tema del acuerdo, la salida política”, explica Córdoba durante una entrevista con Caras y Caretas en Buenos Aires.
–¿Por eso está formando la Coordinadora de Mujeres?
–Sí. Por esto y porque el impacto de la guerra sobre las mujeres es mucho más violento. El 80 por ciento de los cuatro millones de desplazados son mujeres y niños. Étnicamente la mayoría son negras. Los casos de violaciones son tremendos. En Colombia fundamos una organización llamada La Ruta Pacífica de las Mujeres.
Una vez al año elegimos un sitio simbólicamente significativo para la guerra y allí realizamos un acto. Ahora queremos que en cada país de América latina haya un grupo de mujeres (aunque no excluimos a los hombres ni a las organizaciones) que exija una salida política y negociada del conflicto y un acuerdo humanitario ya. Quisiéramos que en cada lugar a donde viaje Uribe lo espere un póster, un cartel pidiéndole la solución del conflicto.
–¿Con quiénes está en contacto en la Argentina?
–Hablé con la presidenta Cristina Kirchner, además de darle todo mi abrazo de agradecimiento, aunque un poco tardío. También con Abuelas y Madres de Plaza de Mayo. Tuvimos reuniones con mujeres en Neuquén para lanzar la idea. Acá hay un buen pasto. La Argentina es el primer país, pero ya hemos hablado con las compañeras del Paraguay, Ecuador, Nicaragua, Venezuela…
–Hay una versión que indica que no es tanto Uribe como el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, el hombre poderoso que está frenando todo tipo de salida negociada y el que fogonea la salida militar. ¿Es así?
–La familia tiene muchísimas inversiones en medios de comunicación... La revista Cambio, el periódico El Tiempo. Y tienen aspiraciones presidenciales. El vicepresidente, que es primo hermano del ministro de Defensa, tiene carteles que lo lanzan como precandidato.
–O sea que hay una interna entre Uribe y los Santos.
–Exacto. Y Santos ha jugado muy hábilmente en los últimos veinte años en la política colombiana. Ha estado con presidentes conservadores, con liberales. Hoy representa la ultraderecha que privilegia la salida militar del conflicto y compite con el presidente para ver quién se queda con el rédito de cada operación militar.
–¿Qué papel explícito juega EE.UU. en todo esto?
–Un papel muy importante y muy claro de apoyo con inteligencia militar y logística. No se debe olvidar que con el Plan Colombia la ayuda militar de EE.UU. es la tercera mayor en el mundo.
La idea de un acuerdo, de una salida negociada estaba calando hondo en la población colombiana y obviamente eso a ellos no les conviene. Ellos quieren impedir cualquier asomo de cambio democrático por romper la mediación.
–¿Ustedes tienen pruebas de que hubo una acción concreta de EE.UU., por ejemplo cuando mataron a Reyes?
–Pero si incluso hay informes donde ellos mismos salen en los medios diciendo que prestaron ayuda logística. Estados Unidos actuó a través de una interpuesta persona o país: Colombia. Y Uribe sin ninguna vergüenza, arrastrando la dignidad de los colombianos, es capaz hasta de utilizar los símbolos de la Cruz Roja Internacional en el rescate de Bentancourt.
El ministro de Defensa va a Washington y dice: “Utilizamos los símbolos de Telesur, ¿y qué?”. Como si ellos fueran los dueños del mundo: “Yo hago lo que me dé la gana, ¿y qué?”. El avance de la Comunidad de Naciones es ninguno frente a sus pretensiones y frente a sus obsesiones.
–¿Y Chávez?
–Si Chávez hubiera hecho lo que hizo Uribe ya lo habrían matado y justificado la invasión a Venezuela por tierra, mar y aire. EE.UU. jamás pensó que iba a encontrar un subalterno tan completo como Uribe. Nos pone prácticamente en una condición de colonia, cuando eso no es lo que queremos ser en Colombia.
–Sin embargo su popularidad es alta y podría ser reelegido por tercera vez.
–El presidente está contra la pared por sus vínculos con los paramilitares y porque todo su entorno está bajo juicio. Es una situación muy parecida a la del panameño Noriega. Washington tiene todos los informes y las declaraciones de los paramilitares que extraditaron, por lo que tienen a Uribe bajo control.
–Con más razón. ¿Por qué es tan popular?
–Hay una fatiga del país con relación a la guerra y ellos explotaron muy hábilmente esto a través de los medios. Jaime Bermúdez, ministro de Relaciones Exteriores, una de las principales figuras del neoliberalismo y un hombre vinculado con los paramilitares, es un experto en el tema mediático y logró instalar la idea de que el problema son las Farc y que, en la medida en que se las elimine, se acaban los problemas de Colombia: los 18 millones de colombianos pobres y los cinco millones de indigentes desaparecen, los cuatro millones de desplazados se esfuman, los 30 mil desaparecidos aparecen, las cinco o seis mil ejecuciones extrajudiciales se olvidan.
O sea, problemas muy graves de la sociedad colombiana fueron muy bien manipulados. Empezó a haber dos discursos paralelos: nosotros decíamos que la muerte de Reyes fue un golpe total al acuerdo humanitario y dábamos información a la gente.
Por otro lado había un guión totalmente distinto escrito por los gringos y ejecutado por el gobierno de Colombia. El pueblo colombiano quiere la paz y les cree. Hoy nadie dice que el asesinato de Raúl Reyes fue porque él estaba posibilitando un acuerdo y eso el gobierno colombiano y sus aliados no lo podían permitir.
–¿Te sentís amenazada?
–Obvio, sí. Hay posibilidad de atentados pero además Uribe logró llevarme a la Corte Suprema de Justicia. Enfrento en este momento varios procesos por terrorismo, por asociación para delinquir, por traicionar a la patria. Y nosotros no tenemos capacidad de respuesta porque no tenemos ningún medio: ni televisión ni prensa para hacer conocer nuestra versión.
Y en medio de todo esto él tiene una carta muy bien guardada que es la adjudicación de un tercer canal y tiene a todos los medios a su servicio, produciendo las noticias que a él le convienen. Por ejemplo, cada aparición mía en televisión fue utilizada de la peor forma. Yo era la enemiga del país, amiga del terrorismo, yo era la que estaba a favor de Chávez y en contra de Uribe.
–¿No hay ninguna alternativa a Uribe para las elecciones?
–Yo creo que hay que esperar. El hecho de que un fiscal de la Corte Penal Internacional vaya a Colombia a exigir información para ver cómo se va a responder frente a los hechos de lesa humanidad, después de haberlos extraditado, va a complicarle las cosas. Hay que tener paciencia. No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista. Y si se han acabado otras dictaduras militares, esta que está investida, supuestamente, de civilidad pues no creo que tenga cuerda para mucho rato.
Entrevista de Telma Luzzani



















































































