Nuestra tierra y nuestros rios no se venden, se defienden

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Declaración del IV Encuentro del Movimiento Social en Defensa de la Cuenca del Madera y de la Región Amazónica

Las formas de utilización de esa riqueza no puede pasar por encima de nuestros derechos inalienables, de nuestras decisiones, ya que con ello contribuimos no solo a la economía y sustentabilidad de nuestra región, sino de nuestros países e inclusive al planeta

Los representantes de comunidades, pueblos, organizaciones campesinas y afectados por represas, reunidos en Riberalta para profundizar la lucha que compartimos, dando continuidad a los compromisos firmados en las reuniones de Cobija, Porto Velho y Guajara-Mirim y frente a la aprobación de la licencia provisional de las represas de Jirau y Santo Antonio y la programación de su subasta para los próximos meses)

Señalamos nuestro profundo rechazo a la aprobación política de la licencia ambiental provisional de las represas de Jirau y Santo Antonio sin la realización de estudios de toda la cuenca, sin tomar en cuenta la confiabilidad de los mismos, atendiendo a las presiones de los intereses del agronegocio, de las transnacionales que utilizan intensivamente energía para fines de exportación y de la planificación para el control de la Amazonía.

Manifestamos el fortalecimiento de los vínculos de nuestras organizaciones hermanadas por la pertenencia al territorio amazónico y por los objetivos de lucha en defensa de la Cuenca del Madera y de la Región Amazónica y de la continuidad de las acciones para la defensa de nuestro territorio.

Reiteramos como lo hicimos anteriormente que el desarrollo de la región demanda con urgencia soluciones inmediatas al gravísimo problema de energía de la región, su escasez, su carestía, se trata de la energía más cara de nuestros países y su falta de control y regulación. Pero demandamos que esas soluciones respondan a las necesidades energéticas de nuestras poblaciones, por tanto con propuestas técnicas a la escala de nuestras necesidades, para lo cuál no se requieren megaproyectos sino apenas pequeñas centrales hidroeléctricas de bajo impacto, que combinadas con otras fuentes energéticas y la planificación a mediano plazo de la extensión del Sistema Interconectado serán suficientes y serán medidas social y ambientalmente sustentables.

Les recordamos una vez más que el modelo energético al que responden los grandes megaproyectos como el Complejo del río Madera no tienen nada que ver con las necesidades locales, no han sido planificados para dar solución a las mismas, no tienen previstas líneas de transmisión, ni transformadores para la distribución local, el costo de la energía que generarán será tan inaccesible o más que la que actualmente es producida en la región, pero con costos ambientales que deberán ser asumidos por los pueblos del Madera.

Reiteramos que las megarepresas constituyen grandes muros de contención para la vida de los ríos y por tanto para una de las actividades económicas más importantes para nuestra sobrevivencia, como es la pesca. Y esta se realiza con peces que migran río arriba para su reproducción y río abajo para su crecimiento, por lo que requieren que el río se mantenga libre de obstáculos no solo para los peces sino también para nuestras pequeñas embarcaciones que constituyen el principal medio de comunicación en la Amazonía.

Esos muros en el río alterarán también la calidad del agua que consumimos y nos someterán a vivir en condiciones de inundación y empantanamiento cuyas consecuencias en nuestra producción y salud nos obligarán a emigrar y engrosar los cinturones de pobreza de las ciudades.

Por lo señalado, demandamos participar en la reunión binacional a ser llevada a cabo en la ciudad de La Paz, para ser escuchados por ambos gobiernos en nuestras consideraciones, criterios y conocimientos sobre la realidad donde se pretende instalar los megaproyectos, además porque llevamos propuestas de desarrollo acordes con esa realidad y con la escala de nuestras necesidades locales. Pero por sobre todo porque somos los habitantes de la Amazonía y son nuestros vínculos con la tierra y sus venas, los ríos amazónicos, quienes mantenemos la riqueza existente con nuestras actividades extractivistas, nuestra agricultura ribereña, la recolección de peces y frutos del bosque.

Por tanto, las formas de utilización de esa riqueza no puede pasar por encima de nuestros derechos inalienables, de nuestras decisiones, ya que con ello contribuimos no solo a la economía y sustentabilidad de nuestra región, sino de nuestros países e inclusive al planeta.

Riberalta, agosto de 2007

Viejoblues, un espacio libre ∆