Estados Unidos: La moral absoluta de la guerra

Imagen de Norelys Morales Aguilera

El mesianismo imperial se sustenta en la guerra y la alta tecnología. Según Zbigniew Brzezinski, antiguo asesor de seguridad nacional, en el 2007 Bush había pronunciado 99 veces en sus discursos la frase "O están con nosotros o son terroristas". Ya los Estados Unidos no se contentan con defender su política, sino definen su misión mundial como asunto de moral absoluta.

Hoy es de dominio público que las fuerzas armadas de Estados Unidos, en total consonancia con la derechización acelerada de la política y el guerrerismo desarrolla proyectos novedosos de armas para abatir enemigos en las nuevas condiciones tecnológicas. Los expertos consideran que fue a partir de la primera guerra del Golfo, durante la operación Tormenta del Desierto que se desarrolló la transición completa a la alta tecnología.

Bosnia fue un modelo de operación de mantenimiento de paz para los Estados Unidos y justo, el laboratorio de esa revolución en los asuntos militares. No cabe la menor duda de que la combinación del empleo de armas no letales con la estrategia de mantenimiento de paz les resulta apropiada para aparentar una imagen salvadora ante la opinión pública internacional.

El hecho es que los militares norteamericanos han reconocido la posibilidad de que un adversario logre una superioridad en relación con ellos y no van a permitir dicha posibilidad real, pues los hechos, desde Vietnam a Iraq confirman que una victoria militar no solo se verifica con la superioridad del armamento. La mente humana decide, pero siguen suponiendo que la alta tecnología aplicada al armamento puede cambiar las reglas del juego.

Ya no se trata solo de la guerra psicológica, el empleo de los medios de comunicación y materiales impresos o audiovisuales para las personas de los territorios ocupados, sino del empleo de la más especializada tecnología. Ha aparecido la sicotecnología que es la ciencia que desarrolla armamentos no letales de alta precisión sicológica dirigidos a manipular el pensamiento y la conducta del ser humano.

Se sabe que en 1995, durante la reunión anual de generales de cuatro estrellas de la fuerza aérea, conocida como Corona fueron revisados más de mil propuestas de proyectos, incluidos los relacionados con la alteración patrones de sueño; uno de ellos se nombraba "Ponga al enemigo a dormir. Mantenga al enemigo durmiendo". En esa reunión también se llamó al estudio de investigaciones acústicas, de microondas y de manipulación de las ondas cerebrales para alterar los patrones de sueño.

Junto con armamento como las bombas electrónicas, empleadas en marzo de 2003 en Iraq para inutilizar las transmisiones y sistemas digitales de ese país, ya existen las acústicas, que provocan la resonancia de los órganos del cuerpo humano; bombas de sueño que ponen a dormir al enemigo; bombas de ondas de pulso, que colocan a los seres humanos en posición fetal...etc.

En enero de 1996, una publicación del John F. Kennedy Special Warfare Center and School, ubicado en Fort Bragg, planteó que la revolución en los asuntos militares conducirá en el siglo XXI a una política de incremento de las capacidades de empleo de productos bioelectrónicas, sicotecnológicos y tranquilizantes químicos, para combatir en guerras cortas y pacificar poblaciones, incluida la norteamericana.

De modo que el Complejo Militar industrial hoy contrata y produce aceleradamente. Ese Complejo debió escalofriar al mismísimo Dwight David Eisenhower cuando se atrevió a alertar públicamente en su despedida presidencial sobre la interferencia en la supuesta democracia norteamericana. Los presupuestos millonarios del Pentágono más que alucinantes son una impudicia en un planeta que preservamos o perdemos. Por añadidura el sistema de medios comunicativos a favor del desatino de querer dominar al mundo silencia o trata muy ligeramente estos temas.

La Agencia RIA novosti acaba de informar que la empresa estadounidense Sierra Nevada Corporation viene desarrollando por encargo del Pentágono un arma capaz de influir en el cerebro humano con impulsos de microondas. 'Es un arma no letal que se basa en el efecto acústico de microondas', consta en la descripción que se adjunta al contrato firmado en noviembre de 2003.

El despacho noticioso da cuenta de haber tenido acceso a un documento donde consta que 'el impulso de ciertas microondas es percibido por humanos como sonido ensordecedor, de modo que es posible regular las características y la magnitud de aquél para que la percepción alcance niveles inconfortables'.

Semejantes impulsos podrían prevenir la infiltración de extraños en zonas de acceso restringido e incluso incapacitar parcialmente a una persona en caso de necesidad. A diferencia de lo que pasa normalmente, un sonido de este tipo no entra por el oído sino que se forma en el cerebro bajo la influencia de microondas.

En el marco de la primera fase del proyecto escogió la frecuencia de trabajo, se construyeron varios equipos - entre ellos, un magnetrón - y se llevaron a cabo algunos ensayos. El documento no especifica, si las pruebas se hicieron con humanos.

Del desarrollo del sistema se encarga Lev Sadovnik, de Sierra Nevada Corporation. Su colega Vladímir Manasson diseñó una antena especial que permite minimizar o, por el contrario, ampliar el alcance del nuevo dispositivo. Este debe evitar heridas y casos letales, no afectar a edificios ni influir en el personal que lo usa. También se espera que el sistema sea portátil, consuma poca energía, tenga cobertura controlada y pueda cambiar del modo individual al de multitud.

Los autores piensan que su invento podrá usarse en la custodia de recintos comerciales y militares, así como ayudar, muy benefactoramente, a gente sorda o que tiene problemas de audición. Otra aplicación posible, la del control de multitudes, podría interesar al Ejército y a los demás cuerpos de seguridad.

Se contempla que la versión demo del producto estará disponible en un año, y el primer modelo portátil, en un año y medio.

Norelys Morales Aguilera

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